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viernes, 12 de junio de 2015

PUTIN Y EL PAPA FRANCISCO: RAZONES DE UNA NUEVA CERCANIA

VATICANO

Visita de Putin al Papa

Vladimir Putin busca una bendición ante Occidente

EL MUNDO, 11 DE JUNIO.

- LA OPINION DE PILAR BONET


El Papa Francisco reclamó ayer durante su encuentro con en presidente ruso, Vladimir Putin, que todas las partes en el conflicto ucraniano cumplan los Acuerdos paz de Minsk para cerrar el conflicto ucraniano, que ya se ha cobrado 6.000 vidas. Para cerrar el conflicto es necesario un esfuerzo "grande y sincero", dijo el Pontífice al líder ruso, al que no veía desde 2013.

La visita de Putin se produjo en un momento en el que el aislamiento de Moscú es más evidente que nunca por culpa de la implicación rusa en la crisis de Ucrania. A las sanciones de EEUU y la UE se suma la expulsión de Rusia de las cumbres del G-8. "Me pregunta usted por nuestras relaciones con el G-7. No tenemos relaciones con el G-7", reconoció tajantemente el presidente ruso durante una conferencia junto al primer ministro italiano, Mateo Renzi. Pero Putin insistió en que su país sigue presente en los principales foros de Asia y con los países emergentes, además del G-20.

Aunque Italia ha sido disciplinada con las críticas europeas a la anexión de Crimea y el apoyo ruso a los rebeldes, Moscú es consciente de que Roma es menos proclive a endurecer o mantener las sanciones. El comercio y la industria italiana se han visto además muy perjudicadas por la guerra de sanciones entre Bruselas y Moscú.

Putin todavía tiene algunas puertas a las que llamar en Europa y una está en el Vaticano. El Papa Francisco ha resultado ser un gran mediador entre EEUU y Cuba. Pero en este caso además de propiciar una acercamiento entre la Casa Blanca y el Kremlin, el Vaticano tiene pendiente recomponer sus propias relaciones con Moscú: décadas de ateísmo oficial impuesto durante la URSS, una lista de viajes papales que sigue en blanco y algunas rivalidades con la Iglesia ortodoxa rusa.
Al contrario de lo que sucede con EEUU y la UE, el asunto de Ucrania no ha dañado las relaciones entre Moscú y la Santa Sede. Moscú ha valorado positivamente la postura del Papa, que en febrero, se refirió al conflicto en Ucrania como una "guerra entre cristianos" sin involucrar ni criticar a Moscú. La Iglesia Ortodoxa Rusa elogió esa postura, que calificó de "equilibrada", que es el término con el que el mensaje oficial de Moscú se refiere a la actitud de los que desde fuera no le llevan la contraria.

Palabras 'dolorosas'

Entonces el Vaticano tuvo que emitir una aclaración después de que un obispo católico ucraniano clamase contra unas palabras"particularmente dolorosas" para todos los ucranianos, pero la postura vaticana ha sido más pragmática de lo que muchos en Occidente quisieran. Horas antes de la reunión de ayer, Washington instó al Vaticano a criticar en forma más enérgica la intervención de Rusia en el conflicto en Ucrania. "Parece que Rusia está respaldando a los insurgentes y parece que hay tropas rusas dentro de Ucrania", dijo el embajador de Estados Unidos ante el Vaticano, Ken Hackett, antes de sugerir que se trataba de una buena "oportunidad para que el Papa pueda plantear preocupaciones en forma privada".

Mientras que los países occidentales, Kiev y la OTAN han presentado lo que aseguran que son evidencias de que Rusia está enviando a sus tropas y apoyando con armas a los rebeldes en el este de Ucrania, Moscú niega las acusaciones y culpa a Occidente de apoyar un golpe de Estado para derrocar al anterior presidente ucraniano,Victor Yanukovich. En este contexto, la figura de Francisco supone un punto intermedio interesante para Vladimir Putin. Al fin y al cabo en anterior Pontífice era alemán y su predecesor un polaco que fue clave en la caída del bloque comunista en Europa. El Pontífice proviene de un país, Argentina, con buenas relaciones con Moscú. Y que vivió a finales del siglo pasado un conflicto con Reino Unido al intentar recuperar las Islas Malvinas, una reclamación que recuerda a la que Rusia ha llevado a cabo, en este caso con éxito, en Crimea.

El patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, Kirill, tiene más precauciones ante la figura de cualquier líder católico, aunque las relaciones entre ambas iglesias son bastante mejores que en tiempos de Juan Pablo II. Los ortodoxos rusos suelen acusar a la Iglesia católica de "pescar" fieles en sus caladeros, aunque ellos en los últimos años han sido precisamente ellos los que se han lanzado a construir templos ortodoxos en Europa. Igual que Juan Pablo II y Benedicto XVI, el Papa Francisco también ha manifestado que le gustaría viajar a Rusia y reunirse con el patriarca ortodoxo.

Putin ha coincidido con la postura del Papa cuando ha expresado preocupación sobre la suerte de los cristianos en Oriente Próximo particularmente en Siria. El renacer religioso en Rusia y el tono conservador de recientes leyes contra los gays ha convertido a Putin en una referencia para muchos cristianos tradicionales en todo el mundo.