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lunes, 19 de diciembre de 2016

ASESINATO DEL EMBAJADOR RUSO EN ANKARA: OTRO CAPITULO DE LA COMPLEJA RELACION RUSO-TURCA

Hace pocas horas se acallaron los balazos del ex policía turco, el joven Mevlüt Mert Altintas contra el cuerpo del Embajador ruso Andrei Karlov en Ankara, en ocasión de su presentación de la exposición fotográfica "De Kaliningrado a Khamchatka", en pleno centro de la capital. 

En un ejemplo elocuente de una Rusia que hoy ejerce el "soft power" -vende su cultura al mundo-, el profesional de la diplomacia de Moscú, que insólitamente concurrió a inaugurar la muestra, sin escolta alguna, sólo acompañado por un traductor y un asistente, cayó asesinado, siendo el primero de la Rusia postsoviética, y el tercero desde la muerte de Piotr Voykov, el enviado soviético a Polonia, en Varsovia en 1927 y de Aleksandr Griboyedov, un poeta y diplomático muerto en disturbios contra la Embajada rusa en Teherán, la capital de Irán, en el siglo XIX.

Turquie : l'ambassadeur russe tué © Thomas SAINT-CRICQ, Laurence SAUBADU AFP


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El atentado juzgado como "terrorista" por las autoridades más altas de Rusia, entre otras, el propio Presidente Putin y la vocera de la Cancillería, Maria Zajárova, tomó de sorpresa a la Federación aunque no puede decirlo lo mismo para Turquía, que había sufrido ya, varios ataques recientes, tanto de ISIS como de los kurdos. Llama la atención la indefensión ya comentada del propio Embajador, una gran falencia de los aparatos de seguridad rusos que debieron haber estado mucho más atentos a tal vigilancia, en un contexto de tensiones previsibles pero también la propia inacción turca, que no podrá explicar cómo desprotegió a un diplomático de alto rango en pleno centro de Ankara, a pocas cuadras de la Embajada norteamericana.

Todo suena sospechoso en un contexto de relaciones entre Ankara y Moscú, tremendamente irregulares, frágiles y hasta pendulares. El famoso "cuchillo por la espalda" que citó Putin respecto al derribo del avión ruso Sukhoi el 24 de noviembre de 2015, en espacio aéreo sirio por parte de un caza turco, es una constante en el comportamiento turco desde la Guerra de Crimea en el siglo XIX, cuando el Imperio Turco Otomano no dudó en buscar el apoyo de las potencias occidentales como Inglaterra y Francia, para imponerse sobre el Imperio Zarista y el control geopolítico del Mar Negro. En la Primera Guerra Mundial, volvieron a chocar así como en la Guerra Fría, cuando ya en los años cincuenta, Turquía ingresó a la OTAN, para proteger los intereses norteamericanos y antisoviéticos en la región. Tanto Afganistán como Siria, fueron territorios de disputa geoestratégico para norteamericanos y soviéticos y en ambos casos, la República de Turquía, laica pero islamista al fin, se ubicó al lado de Washington por pura "Realpolitik". 

Cuando cayó la URSS, los viejos odios dejaron paso a una relación pragmática aunque sólo por dos décadas. La Federación Rusa llegó a acordar un "modus vivendi" con Ankara por el uso común de los recursos naturales del Mar Caspio, además de proveer ingentes ingresos al PBI turco, gracias al turismo ruso. Incluso, ya en el nuevo milenio, Turquía y Rusia, los dos únicos casos de ex Imperios que decidieron convertirse en Estados-Nación, vivieron trayectorias similares, con el ascenso al poder de dos "hombres-fuertes" (Erdogan y Putin), favorecidos por el "boom de las commodities", al frente de coaliciones heterogéneas, protonacionalistas pero sin rechazar la globalización o la integración con Europa, que no obstante, les negó la puerta abierta a ambos. 

Sin embargo, las viejas tensiones volvieron en ocasión de la guerra civil siria en 2011-2013, básicamente, por dos razones: una, la facciosidad identitaria intraislámica -los turcos sunitas pro wahabitas y Hermandad Musulmana versus los Al-Assad alawitas emparentados con los shiitas- y otra, las antiguas ambiciones imperiales de Ankara contra Siria, rivalizando con la defensa geopolítica de Rusia de su base naval de Tartus, negociada en los setenta con el padre de Bachir Al-Assad, en peligro, considerando la crisis ucraniana y las torpezas de Obama durante la "Primavera Arabe". 

En 2014 y 2015, Putin se cansó de intentar convencer -infructuosamente- a Washington y Bruselas, de que Erdogan no era un socio confiable en la guerra contra el terrorismo porque en Siria, anteponía sus propios intereses geopolíticos de defensa de la oposición armada, incluido ISIS y Al Qaeda a Al Assad y de represalia contra los rebeldes kurdos, que buscan un territorio propio separado de Ankara, pero que insólitamente, se habían erigido en la retaguardia de combate al propio Estado Islámico. Para Rusia, lejos de cualquier nostalgia militar expansionista, era y es clave derrotar a ISIS y salvar al Estado sirio como garante de la paz regional, al contrario del experimento Irak post Saddam Hussein, porque está y estaba en juego su propia lucha integración territorial, contra el secesionista emirato del norte del Cáucaso en el territorio ruso: Chechenia, Daguestán, Ingushetia, Osetia del Norte, Karbardino-Balkaria, la mayor parte de Karacháevo-Cherkessia y la estepa de Nogái.

El derribo del avión ruso hace un año y algunas semanas, tensionó la relación entre Moscú y Ankara al máximo, como en los viejos tiempos, blanqueando la oposición histórica. Putin sancionó con embargos alimentarios y turísticos al país de Erdogan, cuyo alto costo económico, obligó a éste a retroceder y pedir perdón por el trágico incidente. Fiel a sus convicciones, antes vio cómo toda Occidente lo aislaba y condenaba por su especial democracia y situación de DDHH, a propósito del golpe militar de la facción islamista radicalizada -pero insólitamente prooccidental- FETO liderada por Fethullah Gulen, exiliado en Estados Unidos y entonces, el líder del Kremlin, ofendido pero magnánimo, le tendió su mano una vez más, sin rencores. 

Sin caer en el reduccionismo de las hipótesis eurasianistas de un lado (Dugin) y del otro (Perincek), que creen absolutamente posible y deseable un eje Moscú-Ankara, en contra de Washington y Bruselas, pero que no pueden explicar ahora, fenómenos como el de Donald Trump y su predisposición prorrusa y antichina, que les rompe aquel esquematismo contrahegmónico, está claro que estábamos en medio de un acuerdo inédito entre Putin y Erdogan, cuando se produjo el atentado contra el Embajador Karlov. 


domingo, 18 de diciembre de 2016

AMERICA LATINA 2016, SEGUN PABLO STEFANONI

BALANCE 2016


AMERICA LATINA: UNA EPOCA MAS HIBRIDA QUE REFUNDACIONAL


Por PABLO STEFANONI, en DIARIO LA NACION, domingo 18/12/2016.

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Sabemos con Eric Hobsbawm que los tiempos históricos pueden recortarse de tal manera que no siempre coinciden con los calendarios, que los siglos pueden tener más o menos de cien años y que lo mismo ocurre con las décadas. La década en cuestión tuvo, en efecto, entre diez y quince años, y en algunos países continúa si sólo miramos los liderazgos políticos. También es cierto que no toda la región giró a la izquierda: Colombia, Perú o México se mantuvieron en modelos market friendly -y también Chile, pese a sus gobiernos de centroizquierda, y gran parte de América Central-. Al mismo tiempo, y no menos importante, muchos gobiernos regionales permanecieron en manos de fuerzas situadas a la derecha de los nacionales. Finalmente, no hay que olvidar que detrás de la llamada "marea rosada" hay y hubo modelos políticos y económicos -y de liderazgo- muy disímiles: desde un Evo Morales prudente con la macroeconomía hasta un chavismo escasamente afecto a los equilibrios fiscales. "No un modelo, ni dos, sino un caleidoscopio", escribió el latinoamericanista británico Laurence Whitehead.

No obstante, lo dicho no excluye que existan climas de época configurativos, especialmente en una región marcada por la pasión política. Y ese clima parece haber cambiado en 2016. Al triunfo de Mauricio Macri en Argentina se suma la crisis venezolana, de más larga duración, pero que tomó nuevos bríos este año, el poco elegante impeachment contra Dilma Rousseff en Brasil, la derrota electoral de Evo Morales en el referéndum que lo habilitaría para competir por un cuarto mandato en 2019, y finalmente la sorpresiva derrota del "sí" a los acuerdos de paz en Colombia, ampliamente apoyados por las izquierdas de la región. Y, además, la muerte de Fidel Castro, una referencia simbólica-emotiva para las izquierdas en el poder de la región. ¿Alcanzará todo esto para impulsar un nuevo giro ideológico o se profundizará el carácter heterogéneo de la realidad subregional?

jueves, 8 de diciembre de 2016

EL "CAMBIO" DE MACRI UN AÑO DESPUES: NECESARIO PERO INSUFICIENTE

Mauricio Macri en la inauguración del aeropuerto El Plumerillo de Mendoza. (FOTORREPORTER)

Acaba de entrar en shock el gobierno de Macri ante una sucesión de derrotas parlamentarias cuasi inesperadas, para el máximo elenco gubernamental. Cierra diciembre y a un año del debut de la coalición no peronista "Cambiemos", reforma electoral frenada, ley de emergencia social (con una generosa dádiva presupuestaria para las organizaciones piqueteras) y nueva normativa para subir el mínimo imponible del Impuesto a la Ganancias sobre los salarios de los trabajadores formales y nuevo gravámenes sobre el juego, mineras y "renta financiera", son tres recientes iniciativas en donde por primera vez, la oposición básicamente peronista (13 bloques) se unieron para ganarle al minoritario bloque oficialista. Esa sucesión de adversidades suponen para este gobierno tan preocupado por la transparencia y la calidad institucional, dilemas de difícil resolución además de un duro golpe a sus supuestos básicos de entender tanto el arte de la política como el de gobernar en un país complejo (por decisión propia) como Argentina.

El Presidente difundió una foto familiar el último día de clases de su hija Antonia

A la hora del balance, resulta claro que el juicio evaluador de la Presidencia Macri, debe tamizarse a través de su cercanía o lejanía con el "Cambio" propuesto. Respecto a éste, hay muy diversas formas de medirlo: a través sus promesas de campaña, de los resultados de políticas públicas, de la magnitud de las conductas colectivas. Un gobierno que empezó con un gran impulso "normalizador", alejándonos de la irracionalidad macroeconómica de la administración kirchnerista de más de una década (cepo cambiario, retenciones a las exportaciones, tipo de cambio atrasado, déficit fiscal, inflación reprimida, default generalizado), con bastante rapidez y "timing" pero que con el correr de los meses, fue diluyendo ese dinamismo, a la espera de un "segundo semestre" esperanzador cuyos indicadores positivos, nunca se dieron. Un gobierno que asomaba con una "pata" gerencialista muy sólida y consistente y una fisonomía política a priori, de evidente debilidad, pero que paradójicamente, mostró una enorme vulnerabilidad económica y hasta comunicacional y cierta solidez política, para al menos, prohijar acuerdos legislativos con el massismo tanto el Congreso nacional como Legislatura bonaerense y fuera de tales recintos, con los gobernadores (17 de los 24 son peronistas), sindicalistas (que toleraron un retraso salarial del 17 %, sin hacer paros nacionales), empresarios, las ya mencionadas organizaciones piqueteras, etc. Un gobierno que mostró un estilo de defensa de su gestión, sin grandes discursos, sin cadenas nacionales, sin actos callejeros masivos, pero con mucho "timbreo" ocasional, con mucho direccionamiento y atención a la redes sociales y confiando únicamente  y exclusivamente, en un estilo diametralmente diferente del "viejo" estilo de "hacer política. Vamos a expresarlo elocuentemente: un gobierno que ha sobrevivido un año, disimulando sus carencias precisamente gerenciales y sus tibios resultados económicos, en gran medida, apelando a la figura rejuvenecedora de María Eugenia Vidal, la capacidad negociadora de los Monzó y los Pinedo; la ausencia de una oposición consistente, con figuras de cierto fuste a futuro y por qué no, cierto "blindaje" mediático de algunas cadenas como el Grupo Clarín, que ha sido medianamente indulgente con "Cambiemos", aunque ignoramos, considerando la historia oscilante del holding, hasta cuándo.

sábado, 26 de noviembre de 2016

FIDEL CASTRO: LO IMPORTANTE NO ES SU MUERTE SINO SU NEFASTO LEGADO

Por estas horas, lo lloran y llorarán los que lo aman y admiran y festejarán, sí festejarán, los que vomitan cuando escuchan su nombre. Eso generaba Fidel Castro. 

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Sin embargo y parafraseando a Nicolás Maquiavelo, está claro que ejerció el poder como pocos y por esta razón, murió un viernes 25 de noviembre en su lecho de enfermo en La Habana. Muerte natural. Como Stalin, como Mao, Brezhnev, como Napoleón, como Hafez Al Assad, como tantos otros que a lo largo de la historia, fallecieron al lado de sus obsecuentes, sin que nadie les reproche ni sus crímenes ni sus injusticias, mayores aún a las que decían que iban a reparar. Sólo así se entiende que este jesuita de clase media aburguesada y marxista oportunista, haya llegado a tener éxito en derrocar a Batista por medio de un proceso revolucionario en donde él era uno más y logró a fuerza de mucha inescrupulosidad, desembarazarse uno por uno, de los líderes del llamado Movimiento 26 de Julio: Pedro Boitel, Huber Matos y por qué no, hasta el propio Ernesto "Che" Guevara, quien, a partir de sucesivas denuncias -ver caso Regis Debray-, se deduce, Fidel desconfiaba y recelaba muchísimo. Luego, estuvo décadas enteras en el poder: 47 al frente y los últimos 10 años más, entre bambalinas, con algún poder de veto sobre su hermano Raúl. Casi sesenta años, la edad de toda una generación, manipulando, digitando, coaccionando, amenazando, sobornando, expulsando, arengando, victimizándose, todo cuando fuera necesario, practicando la "virtú" o capacidad de ejercer el poder, como le recomendaba Maquiavelo a los Médicis. Castro fue un genial alumno del florentino, varios siglos más tarde. Claro, tuvo ayudas externas inestimables en el largo trayecto. El embargo norteamericano, la excusa perfecta para hambrear a su pueblo, fue una de ellas. Idem la estúpida y torpe decisión de Kennedy, de invadir Bahía de los Cochinos. El subsidio "eterno" de la URSS en agradecimiento por haber se jugado por Moscú cuando otros no lo hicieron, es otra. El final de la Guerra Fría, lejos de ser su tumba, se convirtió en otro soporte para su mito del líder que lograba sobrevivir a todo. 
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Párrafo aparte para la intelectualidad de izquierda de todo el mundo y de América Latina, en particular. Excepto en Rusia, donde hoy se lo venera como "el gran tovarich Castro", quien fuera el primero en un exótico, lejano y tropical continente, animarse a "luchar" contra Estados Unidos, los progresistas europeos y americanos, apoltronados en sus escritorios o cafés burgueses, que cobran en dólares y cuando van a La Habana, se hospedan en los mejores hoteles que la privilegiada cúpula del Partido les garantiza, admiran ese poder de Castro y no su épica contra la injusticia.Esos intelectuales, con muchos de los cuales, Castro cultivó amistad -tampoco creo que sincera-, sienten admiración por ese control social que ejercen este tipo de líderes.  Sólo así se entiende que le hayan perdonado todo lo que ellos mismos desprecian, al menos, públicamente: el militarismo en el que degeneró su "revolución"; el nepotismo de cerrar un régimen que supuestamente "iluminado por la Razón" y confiar el poder a su hermano (Raúl); el hambre de las masas, por más que se lo intente disfrazar de igualdad para todos y demás patrañas; el conservadorismo moral del castrismo y la represión de lo que ellos llaman colectivo LGBT o minorías religiosas, para no aburrir con los históricos "disidentes"; el disimulo e hipocresía de la delincuencia -no olvidar la Operación Mariel- y la prostitución abiertamente pública en el malecón de La Habana; los pactos con extremas derechas o autoritarismos como la propia dictadura argentina de Videla-Viola-Massera. Por esta conducta hipócrita, la izquierda languidece en el mundo. Presa de sus contradicciones, la derecha más reaccionaria, ocupa el lugar que venía a defender, al lado de los obreros desplazados y todos aquellos que tienen sed de justicia en este mundo.
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Me detengo en el carácter simbólico de su figura. Hubiera despertado ese elixir mágico un Fidel Castro en Oceanía? en Escandinavia? en la propia Estados Unidos? seguramente que no. Aquí va el espacio dedicado a nuestra América Latina. Me pregunto si toda la energía dedicada a vanagloriar a este dictador patético, "enorme" figura para muchos, pero también a discutirlo o defenestrarlo, la hubiéramos usado para trazar y concretar nuestro camino al desarrollo y el fin de las desigualdades e injusticias. Sinceramente no me imagino a profesores, escritores, científicos o monjes, es decir, la reserva intelectual o moral del continente asiático, adular o venerar dictadores. Muy por el contrario, suelen ser los más opositores a ellos. Aquí, ocurre todo lo contrario. Será el resentimiento contra Estados Unidos, la representación del hispanismo? la influencia católica? cierto halo aristocratizante que aquí se respira en algunos de esos círculos? Digo esto, si realmente es así, si nos preocupan sobremanera nuestras desigualdades e injusticias. Si no es así, está bien que sigamos inmersos en el mundo de los íconos, mitos y leyendas. Es que el "realismo mágico" es quizás, la mejor manera de ocultar nuestras frustración colectiva de no ser lo que queremos y prometemos ser en este mundo.
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Por último, lo más importante. En contraste con un Allende que se suicidó fiel a sus convicciones, el supuestamente "valiente" Castro murió en su lecho de enfermo, con un cáncer que carcome todo a su alrededor, porque es una enfermedad típica de las culpas y dolores acumulados y culpas y dolores que el propio enfermo genera a los demás. Pero qué hay de los que lo toleraron tanto tiempo? de los que lo adularon? de los que lo aplaudieron? de los que lo veneraron? de los que delataron a quienes pensaban diferente? de los que vieron sus crímenes contra otros y no abrieron la boca? Alguien pensó en ellos? Porque para que Castro sobreviva tanto tiempo en el poder, habiendo generado tanto daño y mostrado tanta ineficiencia crónica y sistémica, a su capacidad para ocultarla y la ayuda externa que recibió, hay que agregarle la complicidad, por acción u omisión, de gran parte de sus propio pueblo. Termina siendo más importante que la vida o muerte física de este tipo de dictadores, el legado fenomenal material que dejan, su gran lastre, el ancla a la decadencia: la destrucción del tejido moral y social que han transmitido a sus generaciones enteras de cubanos: la desconfianza, la falta de solidaridad real, la inautenticidad, la mentira generalizada, la trampa, el ventajismo, la resignación. El espectáculo visto hoy, tras 27 años de postcomunismo, en Bulgaria, Rumania, Albania, la misma Rusia postsoviéticas, con sociedades enteras, ahora enfermas del más crudo "consumismo", pero claro, sin poder adquisitivo como el de los alemanes o anglosajones desarrollados: ese materialismo es fruto paradójicamente de tantas décadas de igualitarismo forzado que implica el pseudocomunismo. Todo esto sobrevive a Fidel pero también a Raúl. Costarán décadas recomponer en Cuba, ese tejido moral y social, algo fundamental para aquellos que nos ilusionamos con ver en esta vida, una Cuba, verdaderamente libre, democrática y justa.

Debo confesar que la noticia sólo me alegró por una razón. Armando Ribas, el filósofo cubano de nacimiento y argentino por adopción, liberal de puro cuño, autor de ese libro genial llamado "Pensamientos para pensar", podrá regresar a su patria. Habitué desde el nacimiento de la Fundación Libertad de Rosario y Premio Rogelio Tomás Pontón en 2013, él nos había comentado hace muchos años, que "con Fidel no cabían en la misma isla" y que sólo volvería, seguramente, cuando no esté más. Ahora sí, estimado Armando, podrá volver.
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lunes, 14 de noviembre de 2016

DONALD TRUMP: "THE AMERICAN GORBACHOV"?

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La teoría realista, una de las más influyentes en la disciplina de la Relaciones Internacionales, concibe el cambio internacional, sólo en términos de modificaciones (poco frecuentes) en la estructura internacional de poder. En tal sentido, no tienen mayor sentido ni relevancia, las variaciones de poder registrados en el plano interno o doméstico: al interior de los gobiernos. Una Venezuela con Chávez al frente, una Rusia bajo el liderazgo de Putin o una Estados Unidos con Obama en la Casa Blanca, no movieron ni mueven el amperímetro del poder mundial. Tampoco a ese orden, lo afectó el 11S ni el ISIS. Como producto de todo ello, autores realistas clásicos como Morgenthau, Mearsheimer y Kissinger rechazan una concepción unipolarista para Estados Unidos y por el contrario, desean acuerdos de balance de poder entre las potencias más gravitantes, como por ejemplo, las del Consejo de Seguridad.

Los constructivistas, en cambio, adhieren a la posibilidad de la influencia de los cambios internos sobre el orden internacional. Fue el ascenso de Gorbachov al frente de la URSS -y no el Papa Juan Pablo II, Reagan ni el fiasco soviético en Afganistán-, el que terminó siendo el acta de defunción del sistema bipolar construido tras la II Guerra Mundial en 1945. Los realistas no habían percibido y de hecho, subestimaron, tal evento doméstico. La realidad del poder mundial se alteró significativamente hace ya 30 años. La decadencia soviética desde los años cincuenta, era pronosticada, incluso desde adentro del viejo Imperio, por no pocos intelectuales, condenados al ostracismo académico. A pesar de las intenciones de Gorbachov de engrandecer a la URSS, terminó haciéndola implotar.

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El triunfo del magnate Donald Trump en Estados Unidos ha tomado a todos por sorpresa, como el propio ascenso gorbachoviano. También hace ya largo rato, se habla de la decadencia norteamericana, quizás desde tiempos de Paul Kennedy y su brillante obra sobre el auge y caída de los Imperios, en pleno tramo final de la Guerra Fría. Immanuel Wallerstein señala inequívocamente que la forma en cómo se materializó el 11S atacando el núcleo del poder norteamericano tan victorioso y poderoso, tras la caída de la URSS, secuestrando aviones con cortaplumas, para hacerlos estrellar en tierra, demuestra que el proceso de decadencia norteamericano hace rato que comenzó. Se percibe en muchos indicadores: la obsesión de todo un pueblo por las armas, los flagelos de la salud como la obesidad y las drogas en los mas jóvenes, las enormes desigualdades de todo tipo, los fracasos militares en Medio Oriente, la mediocridad de los Presidentes desde Ronald Reagan. 

Hoy, muchos están preocupados por las supuestas luces rojas que se encienden con los discursos de Trump sobre el mundo. Profetizan guerras comerciales, muros por doquier, más xenofobia, más racismo, más proteccionismo y como en el período de entreguerras, esta suerte de Hitler americano, si no es detenido institucionalmente -incluyendo un potencial juicio político y hasta un magnicidio-, podría desencadenar hasta conflictos bélicos más graves.

Sin embargo, también podría ocurrir otro desenlace, algo así como el de 1989, al revés, incluso con efectos más benévolos, esta vez, afectando a la propia Estados Unidos, como en su momento impactó sobre la URSS. Las políticas trumpianas podrían generar nuevas alianzas en el mundo: con Rusia e Israel, con Turquía, con Japón y no tanto con Europa ni China ni el Sudeste Asiático ni México. Todo ello no es necesariamente negativo. Tendrían otras consecuencias: el fin de la OTAN, por qué no el achicamiento de la propia UE, etc. Pero a nivel interno de Estados Unidos y esto es lo más grave, sí podría ser un cataclismo: Estados como California y algún otro, que pretendan separarse de la Unión; la amenaza pacífica pero persistente de México, tal como lo profetizó Huntington antes de morir; protestas sociales, que tornen ingobernable al país; represión o militarización y severos cuestionamientos de parte del Partido Republicano, a su nuevo líder, con un Partido Demócrata en una grave crisis. Todo ello puede ocurrir en los próximos meses o años. Por lo pronto, en diciembre, de perder el referéndum constitucional Matteo Renzi en Italia, ello podría desembocar en una crisis tipo Brexit y el año próximo, si llegan a vencer las extremas derechas del Front Nationale en Francia y Alternativa para Alemania en el país germánico, la Unión Europea corre serios riesgos de desmembramiento. Hacia 2018, el Consejo de Seguridad tendría cinco países, liderados por los ya conocidos Putin y Xi-Jinping, pero a los ya agregados Trump y May, podría sumársele Marine Le Pen. Un balance de poder, como sueñan los realistas, pero con líderes totalmente desconcertantes aunque no belicistas. 

Desde 1989 a 1991, todo se precipitó y la URSS cayó como si fuera un "castillo de naipes", si bien era concebida como todopoderosa hacía pocos años atrás. La Estados Unidos de Trump, tan preocupado por revitalizarla como Gorbachov a la URSS, da signos evidentes de desgaste e inviabilidad social e internacional. El 8/11 comenzó a escribirse la historia de su final tantas veces anunciado aunque imprevisto?- Será ésa la verdadera causa de la euforia del actual líder del Kremlin, quien ahora visualiza cómo la historia tiene el "corsi e ricorsi" que él tanto esperaba desde su oficina de la KGB en Dresden hace 27 años?

miércoles, 9 de noviembre de 2016

EL TURNO DE DONALD TRUMP: CONTRA TODO Y CONTRA TODOS

La noche se prolongó en medio mundo, sobre todo, donde habita la civilización latinoamericana y la mañana sorprendió al resto, particularmente gran parte de la azorada Europa. Las mercados, sobre todo, los asiáticos, tuvieron sus primeros cimbronazos, aunque luego del discurso, más bien corto y moderado, del candidato electo, podrían calmarse. Un nuevo "cisne negro" se había producido, pero esta vez, en la potencia más importante del planeta. Como en el "Brexit", el referéndum por la paz colombiana y no pocas elecciones presidenciales y parlamentarias de este año, las encuestas que predecían triunfos rotundos de Hillary Clinton, se equivocaron, aunque los Simpsons hace 16 años, lo hayan previsto. El mundo se pone más interesante.
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Qué significa el triunfo de Donald Trump? Fundamentalmente, el triunfo de la decisión y hasta la apuesta del mismo hombre de juveniles 70 años, mucho más outsider que Reagan, Fox, Piñera, Macri o Berlusconi, contra la elite, el establishment, el "círculo rojo" en un país, donde los lobbies, las empresas y los medios mostraban al menos, hasta ayer, una enorme gravitación. Una vez más, se equivocaron todos: sus ex colegas empresarios, los grandes diarios, las cadenas, los artistas de Hollywood, los ex Presidentes vivos, incluso los Bush, los partidos, tanto el oficialismo como el suyo propio, el mundo académico, etc. Hacía más de un año, comenzando esto como si fuera un juego o una especie de apuesta, se animó a presentarse como precandidato, bajó uno por uno a los otros republicanos, llegó a postularse victorioso, aunque casi todos predecíamos que ganaría Hillary más fácilmente y en los últimos meses, hasta dudamos de la fuerte y creciente paridad de las posiciones, que sorprendió a la propia candidata demócrata. Trump era el "cambio" frente a una candidata con un viejo estilo, con viejos tics, con un prontuario donde ya había demostrado qué era y cómo se había desempeñado e incluso, con viejas mañas, como la tan difundida práctica de los mails, la defensa realista de medios ilegítimos y hasta la vieja, cerrada e hipócrita actitud moral con la que defendió a su marido en el affaire Lewinsky. Además, mucha gente en la Estados Unidos profunda, la rural y conservadora, lo ve a Trump como un rico o millonario -aunque ya no tanto-, excéntrico, pero auténtico, que se parece a "uno de nosotros". Esa identificación, un mix cultural, generacional e ideológico, es realmente contrahegemónica, en el sentido de un autor argentino ya fallecido, como Ernesto Laclau, que si viviera, no podría creer que sus preceptos tan caros, se hayan reivindicado no en los países latinoamericanos, sino en la propia cuna del "Imperio", aún cuando él mismo, en sus obras, había rescatado la prosapia populista norteamericana, a través del General Andrew Jackson en el siglo XIX.

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Pero también Trump es un mentís a muchas categorías, preceptos morales y estilos que fueron hegemónicos, durante las últimas dos décadas, sobre todo en el mundo occidental. De pronto, los "malos" como él llegan al poder, de la mano de la misoginia, de la crítica al feminismo, al multiculturalismo, a las uniones gays, a la inmigración latina, etc. Apoyado sólo por Rudolph Giuliani -el padre de la tolerancia cero-, Newt Gingrich -el ex Speaker de la Cámara de Representantes- y algún otro "dinosaurio" marginal del Partido Republicano, canalizó el hartazgo con los Clinton y la política tradicional,  pero también con el propio Obama: el norteamericano medio simpsoniano no quiso una mujer en la Casa Blanca luego de un Presidente afroamericano, al que criticó sólo en el ámbito privado, temiendo la crítica social si lo hacía en público. Para aquellos que descreen hasta hoy que el liderazgo es una categoría antigua, lo de Trump lo revaloriza. Todavía hoy, existen personas concretas y reales, que cambian la historia, en un sentido u otro.

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A nivel mundial, Trump es la consecuencia de la globalización de los noventa, la recesión de 2001, la crisis de 2008-2009 y la mala resolución estatista que conllevó. Tales episodios macroeconómicos, dejaron una abismal desigualdad social, ya desde los años setenta, haciendo añicos, el viejo "sueño americano", en un país que sólo recoge frutos positivos de la globalización en zonas tecnológicas como California pero muere en las tradicionales y otrora orgullosas de aquel mito, en Baltimore y Detroit, sin ninguna respuesta válida en los Clinton que no sea más globalización, más TPP, aún siendo ellos tributarios de un partido que fue históricamente proteccionista, más inmigración ilegal, más comercio asimétrico con China. Cabe esperar entonces una Estados Unidos más cerrada, aunque no sepamos a ciencia cierta, cómo lo financiará y lo podrá compatibilizar esa autarquía y nostalgia con el orden industrialista pre ochentas, con la asociación con China; con mayores y severos controles sobre la inmigración y como consecuencia de ello, más reacia a involucrarse en el mundo, excepto vía aliados y otros no tanto, como Rusia. Trump en la Casa Blanca es una buena noticia para Moscú, pero también para Londres, Tel Aviv, Tokio, Budapest, Damasco aunque no tanto para Beijing, Riad, Varsovia, Vilna, Riga, Berlín, Roma y París. En nuestra región, es una derrota para los Peña Nieto, los Santos -no para Uribe-, los Castro y hasta el Papa Francisco en El Vaticano.

Respecto a si, como profetizan no pocos neoidealistas, esta derrota es el fin del orden liberal de la postguerra o conllevará a un mundo más peligroso y al borde de nuevas guerras, todo está por verse. En principio, cambiarán algunas alianzas, se restablecerán otras, bajo otras condiciones, pero un Estados Unidos menos intervencionista y menos expuesto, tal vez, no sea tan mala noticia. Tal vez, ahora sí, por fin, otros tendrán que asumir nuevas o mayores responsabilidades colectivas.

viernes, 4 de noviembre de 2016

BRITISH INSTITUTIONS ARE BLOCKING BREXIT?


The House of Lords has suddenly come into its own – white knights in ermine could rescue us from Brexit yet

In the past the Lords has acted as a valuable safety net for the Commons’ shortcomings – recently on veering from modern slavery, lobbying, pensions, trade union reform and privatisation of Royal Mail. They may not be to everyone’s taste, but we would have seriously missed them if they weren’t there
, THE INDEPENDENT, NOVEMBER, FRIDAY, 4TH
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Baroness Smith, Labour’s leader in the Lords, has declared that the upper house will not block Brexit following yesterday’s High Court ruling.  But her group has nowhere near a majority of votes in the Lords, so the prospect of “white knights” in ermine riding to the rescue of the Remain camp – and blocking Brexit once and for all – is real. 
This is truly a constitutional minefield, but the challenge of finding a safe way across is hugely increased by a deafening cacophony of conflicting views, each issue over-layering the other.
So, we have the judicial system pilloried – yet no serious doubt that the limit of Prime Ministerial prerogative was one that  needed to be legally  tested. We have suggestions that unelected peers (riding on the coat-tails of those pesky unelected judges) will deny the “will of the people” as expressed in the EU referendum, despite the obvious and sumptuous irony.  And we have the regurgitated threat to abolish the House of Lords when it does something the Commons doesn’t like.
The politics of all this reek. Do we not expect judges to look at facts, evidence and law and rule accordingly? Has no-one read the judgmentwhich is clearer than crystal? Are we really advocating only accepting those democratic decisions that go our way? Do we embrace opportunism as the basis for Parliamentary reform?
If, as the good Baroness also said, “we will scrutinise, we will examine.... we need to be adult about this, “  there is a genuine lack of clarity  about the Brexit strategy and now a clear  responsibility on Parliament to  scrutinise.  And even if everyone does act and speak in good faith, the Prime Minister’s assertion that her timetable for activating Article 50 is unchanged seems untenable.  Debate and oversight inevitably take time, and the prospect of significant delay is very real.
There is an even greater irony in the attacks now falling thick and fast on the Peers when you look at where they are coming from. That so many conservative or right-wing commentators – the  traditional allies, supporters and defenders of the Lords – have taken up pens against them shows (again) the toxicity of the Brexit debate.
But is this a defining moment for the noble members? What the Lords do best is scrutiny of the most detailed kind. The views of the 182 cross-bench (or independent) peers are hugely influential, impervious to party bullying or blandishments, and rightly and keenly sought. Notions of fairness, morality and justice seem to weigh more heavily on the red benches than the green.

On one level there is no mystery to how the Lords may delay a move to activate Article 50. It is simply by raising questions and moving amendments at every stage of the parliamentary process they can. There is a separate and detailed debate about the precise nature of that process, including timescales. But since 1911, the Lords have only a limited period of time for which they can delay legislation coming from the Commons, not a veto.
So the Lords could not block Article 50 on their own – but depending on the format of the legislation, the length of time the government will take to formulate a plan, and  the likely delays in the Commons before it reaches the Lords, the Peers’ action could be decisive, especially if it means a final decision is delayed until after a General Election.
The mutterings about the Lords being abolished if they defy the will of Parliament is therefore disingenuous hyperbole. Proper scrutiny is important as well as, now, a legal requirement. In the past the Lords has acted as a valuable safety net for the Commons’ shortcomings – recently on veering from modern slavery, lobbying, pensions, trade union reform and privatisation of Royal Mail. They may not be to everyone’s taste, but we would have seriously missed them if they weren’t there.
But once we get to within  touching  distance of the next General Election, you can bet that the pace will slow and, lo and behold, we go to the polls in 2020 in what is effectively a rerun of the EU referendum (which is what an election earlier would be too). What a mess.
But there is a long way to go in this process. And right now we seem to be committed only to stoking the pyre of common sense with a likely government appeal to the Supreme Court, whose sessions are usually live-streamed. More delay, more confusion, more shouting.
The EU referendum (which, remember, started all this) showed how fractured our country has become, with a breakdown in the relationshipbetween the people and the political, media, and business elite. The residents of this growing Tower of Babel forget that at their peril.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

"GLASNOST A LA ARGENTINA"

En algún momento, las sociedades que se resignan y estancan, reaccionan y así, como la vieja URSS de Mikhail Gorbachov en 1985, quien acuñara por primera vez, ese término ruso, la Argentina de Macri está viviendo su propia "glasnost" (transparencia). 

Vale la pena recordar aquel momento histórico e intentar compararlo con éste que vivimos en Argentina, porque tienen algunas semejanzas -sobre todo, por la dimensión del "cambio"- y no pocas diferencias. La URSS ya había vivido su proceso de desestalinización y liberalización con Nikita Khruschov (1953-1964), pero había sido ambivalente, porque su agresiva política exterior contradijo esas políticas adoptadas a nivel doméstico. Le siguió la era brezhneviana (hasta 1982), todavía recordada por numerosos rusos que "peinan canas", como exitosa a nivel externa y sobre todo, de gran holgura económica, permitiéndole a la mayoría de la población, convertirse en propietaria y de clase media. Pero el costo social y moral de esas dos largas décadas, excedía en mucho, sus supuestos beneficios colectivos: la corrupción era generalizada; la mentira institucionalizada también; la disciplina laboral había bajado a niveles exhorbitantes; el conformismo cultural y la obsecuencia intelectual con el poder de los gerontes soviéticos y su extendida red clientelar, plagada de delatores oficiales. Todo ello, para ser categóricos respecto al daño general que se genera a partir de estos procesos, en no pocos aspectos hoy visibles en la sociedad rusa (postsoviética), ya en democracia, híbrida, pero democracia al fin, ha tenido un duradero efecto, lo cual revela que si bien, el deterioro moral puede ser rápido, la alteración de tal patrón de conductas suele ser nada lineal y plagado de dificultades.

Cuando Gorbachov, un convencido comunista, decidió, incluso en contra de su propia "Nomenklatura" que lo ungió para otros fines, abrir las rígidas compuertas del sistema, en términos científicos, culturales, artísticos, deportivos, para reoxigenarlo y que las energías vitales de la sociedad desborden como nunca antes, la sorpresa primero y el impacto impredecible de tales acciones, luego, en poco tiempo, no tardaron en propagarse. Más allá de que todo el proceso tomado en su conjunto, no terminó bien, dado el fin del sistema y la implosión del Imperio soviético, en gran medida por el oportunismo de los Yeltsin y demás jerarcas devenidos en demócratas en Europa Oriental, la "glasnost" aún hoy es recordada como una necesaria aunque breve "bocanada de aire fresco" en un modelo social hermético, conservador e hipócrita. Ese momento les sirve a muchos rusos, aún hoy, para poder escribir en contra del putinismo, organizarse y protestar en las calles, concurrir a votar, en fin, no resignarse a obedecer, como en la era Brezhnev.

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Argentina vive su propia "glasnost". A diferencia de aquella, no tiene un líder explícito, porque Macri no sobresale por su carisma y la coalición que lo llevó al poder, lo es, porque ganó en segunda vuelta, con la suma de votantes que no estaban dispuestas a seguirlo desde el inicio. Fue un voto de opción "contra" más que una elección "pro". Esa debilidad inicial no le impidió generar un "laissez faire" o nueva atmósfera cultural, donde a diario, aparecen en el primer plano, demandas de cambio colectivo en los más variados niveles. Podrá juzgarse la poca direccionalidad de los mismos y hasta la falta de liderazgo y sentido político pero es innegable que se respira como casi nunca a lo largo de 7 décadas, otro aire, que le permite a oficialistas, opositores  independientes, convivir en paz, en un país habituado en exceso a la conflictividad y facciosidad políticas, cuando no hay razones culturales ni religiosas ni étnicas para justificarla.   

Sobran los indicadores. Por primera vez en la historia de la democracia argentina, aparece la corrupción como primer problema para los argentinos, por fin hastiados del flagelo, y por encima de la macroeconomía, en momentos de debilidad de ésta. La ex Presidente está al borde de su detención por complejas redes delictivas con no pocos de sus funcionarios y empresarios (nac & pop) pero difícilmente las masas salgan a la calle para liberarla como el 17 de octubre del líder de su movimiento. Acaba de ser detenido un sindicalista símbolo de las mafias enquistadas a costa de los trabajadores formales y ello anticipa un movimiento judicial "de pinzas" sobre varios de ellos, los que de manera oportunista, se van despegando de la cúpula de la CGT o retirándose de la vida gremial. El hijo de un sindicalista connotado como Moyano, presenta un proyecto de ley en el Congreso que empequeñece aquél viejo y resistido embrión de Ley Mucci de democracia sindical de los años ochenta. En los medios se debate abiertamente sobre la apertura económica y comercial del país, algo que siempre fue tabú en una sociedad que cree tener, viviéndolo dramáticamente, una economía y un comercio exterior más abierto de lo poco o nada que es, comparados a nivel internacional. En la Provincia de Buenos Aires, se votó una ley que prohíbe la reelección indefinida de los intendentes, lo cual hace tambalear el concubinato cuasi mafioso de intendentes eternos y nepóticos con gobernadores bonaerenses cómplices, en un territorio que condena a una vida miserable a millones de habitantes, en el marco de un país nada federal. En plena era de confusión patrimonial -adrede-de los políticos, tras reconocer públicamente su presencia en los "Panama Papers", el Presidente crea un "fideicomiso ciego" y su Ministro de Energía vende sus acciones de la petrolera multinacional de la que era parte integrante. En una época de mucha violencia doméstica contra las mujeres, y "Millennials" despreocupados, sólo obsesionados con celulares y videojuegos y militancia juvenil rentada, mujeres valientes y de mediana edad, como María Eugenia Vidal y Gladys González, se animan a ir contra las mafias partidarias, policiales y sindicales. En los medios de comunicación oficiales, conviven oficialistas y no pocos periodistas y artistas de la era K, sin censura alguna. El mundo intelectual-académico está aún en deuda y habiendo asumido un patético rol de autogenuflexión durante el kirchnerato, ya evidencia algún síntoma de madurez para hacer efectiva de una vez por todas, por ejemplo, el ejercicio de la autonomía universitaria o el debate sobre el futuro de toda la educación nacional, en sus cuatro niveles. En el plano de los derechos humanos, aunque falte sanción para una de las dos partes responsables de la violencia de los setenta, no hay retroceso alguno: se juzga a militares acusados de violaciones y no hay Presidentes que indulten ni disminuyan penas. Por oportunismo o genuina liberación del poder, los jueces están trabajando sin que el gobierno actúe sobre ellos, a través de "operadores". Recientemente, la ciudad de Rosario que ha sido testigo de ocho años de un gobierno provincial inoperante y hasta cómplice del delito, ha visto caminar a cientos de miles de vecinos, reclamando por el fin de la impunidad, en dos masivas marchas callejeras. El mundo de la cultura despierta y se anima, sin subsidios oficiales clientelares, a producir y difundir: en el cine: a diferencia de "Relatos salvajes", de la era K, donde se exponían y hasta exaltaban nuestras miserias criollas, "El ciudadano ilustre" es una ácida crítica a nuestra idiosincracia pasiva, indiferente y cobarde. En pintura, escultura y música, empezamos a descubrir obras o artistas que hace décadas debimos haber conocido (por ejemplo, el género suprematista del pintor ucraniano Malévich en Buenos Aires). 

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Ignoramos qué deparará y hacia dónde va esta "glasnost" criolla. Lo que sí sabemos es que se están produciendo movimientos nunca vistos, que dependerá, una vez más, de la política, para encauzarlos y derramen de manera positiva hacia todos. Hay factores que ayudan a esta "primavera" pero no durarán para siempre. El poder está fragmentado y eso es positivo en el corto plazo pero tarde o temprano, se reconfigurará. Esta "glasnost" convive con un estado de descomposición moral, debilidad institucional y una anomia social generalizada (inseguridad, casos de "justicia por mano propia", ausencia de autoridad intraescolar) pero estos flagelos no pueden durar para siempre. Muchos argentinos votaron un "cambio" pero ignoran el real alcance del término, son impacientes y tienen una actitud subyacente nociva para emprenderlo: sólo se movilizan por causas colectivas, cuando algo negativo los afecta en términos individuales.

Como si esto fuera poco, el peronismo está dividido, como en 1984-1985 pero no tardará en buscar su jefatura natural y puede imitar así la conducta camaleónica del PRI mexicano, que volvió al poder, cuantas veces lo deseó. La coalición gobernante que combina ética con gestión como nunca antes, en algún momento, deberá dejar de rendir cuentas por la herencia y podrá exhibir sus propios logros o desaciertos -nuevo cuadro tarifario-. El empresariado se irá renovando y si el Mini Davos engendra nuevos protagonistas, se sumarán los extranjeros, ya no sólo españoles o chinos, lo cual supone otras exigencias sobre un aparato estatal, que necesita adelgazar y profesionalizarse. Como pocas veces en la historia argentina, aunque no haya "hoja de ruta" para emprender el tortuoso camino, el destino depende enteramente de nosotros.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

COMPRENDER ESTADOS UNIDOS A TRAVES DE SU CINE

20 películas para entender Estados Unidos hoy

Para esglobal.org
Puede que los franceses inventaran el cine y que los indios sean hoy los que más películas producen pero el séptimo arte sigue teniendo sabor americano. No es casualidad que de los 25 mejores largometrajes de la historia según IMDB, solamente uno no lleve el sello de Hollywood. La habilidad de los estadounidenses para explicar su país en 25 fotogramas por segundo ha hecho que conozcamos lo bueno, lo malo y lo regular. También vale para los tiempos actuales. He aquí 20 películas para entender Estados Unidos.
El fin del sueño americano
Es imposible entender el actual EE UU sin saber de dónde venimos. Tras su aplastante victoria en la Segunda Guerra Mundial, el país emergió como un Estado rico, poderoso y optimista. Esa fachada, no siempre cierta, empezó a resquebrajarse a mediados de los 60. Ahí empezó todo y no hay mejor documento para verlo que revisitar un clásico como Forrest Gump (1994). La llegada de la contracultura, el feminismo y el pacifismo pusieron en tela de juicio todo lo que parecía seguro. Los estadounidenses empezaron desconfiar de su gobierno por las mentiras de una guerra (Good Morning Vietnam, 1987) y acabaron por perderle por completo la fe al salir a la luz las peores miserias de Richard Nixon durante el escándalo Watergate (Todos los hombres del presidente, 1976). Si en 1964, según Pew Research Centre, el 77% de los estadounidenses creía que su gobierno hacía siempre o casi siempre lo correcto, para 1977 esa cifra había bajado hasta el 25%. De aquellos desengaños nació los EE UU que hoy conocemos.

viernes, 26 de agosto de 2016

LAS NEUROCIENCIAS BAJO SOSPECHA

La falla en los programas que leen los escáneres cerebrales que puede invalidar 15 años de investigación científica

Desde que hace más de 20 años se empezaron a usar imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) para entender el comportamiento de nuestro cerebro, se han publicado unos 40.000 trabajos en el área de la neurociencia.
Ahora, un estudio sobre los programas que se utilizan para interpretar esas imágenes de los escáneres cerebrales pone en duda la veracidad de los resultados de esas investigaciones.
El equipo del investigador Anders Eklund, de la universidad de Linköping, en Suecia, decidió poner a prueba los tres programas informáticos más usados -SPM, FSL y AFNI- y encontró errores en su software.
"Quedé sorprendido con el resultado", le dijo a BBC Mundo. "Yo meesperaba encontrar márgenes de error de 5%, pero no del 20, 40 y hasta 70%".
"No esperé que fuera a ser tan malo", agregó.
Scan cerebralImage copyright
Además de para diagnósticos médicos, los científicos utilizan la tecnología para estudiar la reacción del cerebro a diferentes estímulos.
Hoy en día, muchos científicos utilizan IRMf para saber cómo reacciona nuestro cerebro a por ejemplo la música, videojuegos, violencia, amor, tristeza, etc.
Normalmente le piden a pacientes sanos que realicen una actividad y los expertos observan las áreas del cerebro que se iluminan.
Esos vóxel brillantes -el equivalente a los píxeles en imágenes 2D- aparecen gracias al programa informático que tiene la máquina. En realidad no están mirando el cerebro, sino una interpretación hecha por computadora.

3.000.000 de comparaciones

Para probar qué tan precisos eran los programas, el equipo de Eklund, quien es experto en el procesamiento de imágenes médicas, analizó los datos de 499 personas sanas de todas partes del mundo, los dividió en grupos y realizó 3 millones de comparaciones aleatorias.
Esto es serio. Esto significa que algunos estudios están errados".
Anders Eklund, investigador de la universidad de Linköping, en Suecia
Descubrió que los software llegaron a arrojar tasas de falsos positivos de hasta el 70%, donde se mostraba actividad en partes del cerebro donde en realidad no había.
"Esto es serio", sentencia Eklund. "Esto significa que algunos estudios están errados".
En el trabajo publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences, los investigadores escriben que sus hallazgos"cuestionan la validez de unos 40.000 estudios con IRMf y pueden tener un gran impacto en la interpretación de los resultados de imágenes neuronales".
Uno de los problemas que descubrieron fue una falla informática en los programas que parece haber estado durante 15 años.
La buena noticia es que para el momento en que se escribió el trabajo, en 2015, esta falla se había arreglado.
La no tan buena noticia es que "encontramos muchos métodos estadísticos que estaban basados en suposiciones que no eran correctas".

Bola de nieve

Tal y como funciona la literatura científica hace que sea muy difícil validar la metodología que se utiliza en los trabajos.
IRMImage copyrightLa primera patente para un IRM se sacó en los años 70.
Es a partir de los resultados publicados que otros científicos basan sus nuevos estudios, por lo que una investigación con errores puede ser citada decenas de veces por otros expertos, cuyos trabajos serán usados a su vez por muchos otros, antes de que se descubra un error.
Esta puede ser la primera vez que alguien decide poner a prueba de una forma rigurosa y con datos reales los resultados arrojados por los programas informáticos.
"Nos llevó un año hacer todos los cálculos", cuenta el experto. "El mayor problema fue que los datos de las investigaciones no están disponibles".
El experto señala que el hecho de que sea tan costoso hacer investigaciones con IRMf tampoco ayuda en la validación de los estudios.
Un escáner puede costar unos US$600 la hora, lo que dificulta la posibilidad de hacer estudios a gran escala, con muchos pacientes.
Para Eklund, la lección que saca es que "en el futuro debemos ser más cuidadosos con nuestros trabajos".
También subrayó la importancia de compartir todos los datos de los trabajos, pues es una manera de verificar si hay errores y evitar arrastrarlos en otras investigaciones.