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viernes, 26 de febrero de 2016

BRIDGE OF SPIES AND ITS LESSON FOR THE POST COLD WAR

jueves, 25 de febrero de 2016

OTRA SANTIAGO DEL ESTERO



Tras cuarenta años de ausencia, vi otra Santiago del Estero. La de enero de 1978, era mayoritariamente árida, con montes por doquier, con una capital monótona, con casas bajas, con ciudades como Termas de Río Hondo y La Banda, languidecientes. La que vi este verano, es muy diferente. 

Con una geografía mucho más verde, con rutas en buen estado, ciudades mucho más activas y una capital más moderna que San Fernando del Valle de Catamarca, San Miguel de Tucumán o San Salvador de Jujuy, que sí parecen detenidas en el tiempo. Ahora Santiago del Estero exhibe hoteles de categoría, edificios altos, supermercados, parques, una circunvalación que aunque carezca de estaciones de servicio, le dan otra fisonomía a la ciudad. Por supuesto, no faltan los casinos y tragamonedas, como en todo el norte argentino, donde los empleados públicos se gastan buena parte de su dinero del mes.

El costo de esta transformación no fue gratuita. Santiago del Estero, derribó el Imperio de la familia Juárez, el viejo caudillo peronista ortodoxo que apoyó a Menem, en el contexto de cuarenta años de hegemonía política justicialista, para catapultar al poder, a la familia Zamora, de cuño radical, primero con Gerardo (intendente de la capital desde 1999 hasta 2005 y luego, gobernador hasta 2013) y luego con su esposa, Claudia Ledesma Abdala, actual gobernadora, electa con el 65 % de los votos. Radicales, luego kirchneristas transversalizados y hoy, colaborativos con el macrismo, los Zamora son grandes protagonistas de la transformación de Santiago, logrando todo tipo de privilegios y recursos fiscales nacionales por parte de los Kirchner, como por ejemplo, la construcción del autódromo de Termas de Río Hondo, una obra faraónica que se usa para disputar en abril de cada año, el GP Mundial de Motos pero también, paradójicamente, para quienes se precian ser progresistas y custodios del medio ambiente, favorecieron el gran desmonte de la Provincia, hoy devenida en sojera, con todo el desequilibrio ecológico que eso conlleva. 

Véase atentamente: http://www.agroruralsistemas.com/noticias/noticia/14185/

miércoles, 24 de febrero de 2016

RECORRIENDO EL PERU EN LOS INICIOS DEL SIGLO XXI

Conocí Lima en noviembre de 2013 y volví a recorrerla junto al sur peruano, este verano de 2016. En ambas ocasiones, me sorprendió gratamente el grado de avance económico y social que logró el país, con una trayectoria que si bien, salvando las distancias, es diferente a la de otrora enemigo, Chile, intentó imitar la consecución de sus pilares básicos y algunos de sus resultados.






En efecto, la sociedad peruana, también pragmática, a su manera, demostró una vez que le encantan los escritores y la literatura, pero no los vota. En 1990, una vez que se había iniciado la transición democrático-capitalista chilena, tras su exitosa embestida contra la nacionalización bancaria emprendida por el entonces Presidente Alan García –casado con una cordobesa de apellido Cafferata Norés- del antiimperialista partido APRA, el célebre Mario Vargas Llosa pasó a liderar el Movimiento FREDEMO y encabezaba las encuestas presidenciales, contra los partidos tradicionales. Ganó la primera vuelta donde terminó enfrentando a otro “outsider” sorpresivo, el ingeniero rural, el japonés “Chino” Fujimori, quien en un increíble e inexplicable giro del destino, le terminó arrebatando la Presidencia al escritor. Así como hay un Chile, antes y después de Pinochet, aunque hoy ya esa figura cobra enorme lejanía, ese hecho del resultado de los comicios presidenciales de 1990 en Perú, marcó a fuego la historia política del país “hermano” de los últimos 26 años.

La evolución posterior es conocida. Fujimori se apropió de las banderas y el programa de su contrincante, aunque con su estilo tecnocrático y autoritario. Inauguró una década parecida a la menemista en Argentina, pero mucho más eficaz. Transformó Perú, trayendo inversiones extranjeras, sobre todo, chilenas, cambió su estructura comercial, invirtió fuertemente en infraestructura y hasta alteró la ecuación de todo el sistema político. El fujimorismo trajo a la arena, nuevos líderes, la mayoría, técnicos, advenedizos, “outsiders” como él: su propia hija Keiko; Andrade, quien fuera alcalde de Lima; el indígena formado en Harvard, Toledo; Pedro Pablo Kuczynski (PPK), quien dejó de ser el académico formado y forjado por Mariano Grondona en Harvard para instalarse en Perú e introducirse de lleno en el mundo farragoso de la política; Lourdes Flores; el propio Ollanta Humala, un militar que intentaría emular inicialmente al venezolano Hugo Chávez.

Varios de ellos junto a Alan García –por tercera vez-, competirán por el cetro presidencial en abril de este año, con resultado incierto, aunque Keiko Fujimori va primera en las encuestas. Acuña, otro “outsider” del siglo XXI, quien iba muy posicionado, acaba de ser defenestrado, luego de comprobarse que plagió el 99 % de su tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid y otros candidatos como Guzmán y Reggiardo, parecen tomar la posta pero no creo que lleguen a la meta final. Con Ollanta sin delfines, Keiko disputará la final contra PPK, García o Toledo y Perú tal vez, tenga su primera Presidenta mujer, como Chile y Argentina antes.



Pero detrás de esa Perú política, pude visualizar un país más moderno que antaño, aunque con un agudo contraste entre Lima y el interior. En la capital de 7 millones de habitantes, conviven el centro antiguo y barrios pobres como Los Cerrillos, Surco y Surquillo junto a otros que podrían ser propios de Miami: Miraflores (algo parecido a la chilena Las Condes); San Isidro (centro financiero); la intelectual progresista Barranco (la Bella Vista chilena).




No obstante sus semejanzas con el caso chileno, no pueden ocultarse las diferencias históricas. Mientras Santiago fue la capital de una megaguarnición militar, como la Capitanía General de Chile, que no oculta hasta el día de hoy, ese pasado castrense, verticalista y jerárquico, Lima fue la capital de dos Imperios: el incaico, del cual hay signos, símbolos e indicios a lo largo de todo el territorio nacional pero también del boliviano y el norte argentino y, el español. En tal sentido, Lima fue el último reducto hispánico en caer, tras la epopeya sanmartiniana y bolivariana. Como tal, muestra ese carácter señorial y semiaristocrático del cual Santiago, abrumadoramente austera, carece.

Así como los chilenos parecen norteamericanos impostados, los peruanos evidentemente, se hallan chilenizados en sus consumos y hábitos urbanos, aunque muestren un inequívoco sello propio. Retirada Santa Isabel, subsiste Unimarc y se ha sumado el socio de Cencosud, los Hermanos Wong, que junto a Vivanda, Metro y Plaza Vea, constituyen los pilares de la cadena comercial alimenticia de Perú. Ingresar a un Supermercado Wong, aun con sus precios nada baratos, es una delicia. Se trata de acceder a una enorme variedad de productos, muchísimos importados, de los más recónditos lugares del planeta, con una hermosa presentación, incluyendo la gran gama de comidas preparadas. Los peruanos, al igual que los chilenos antes, pero hoy superándolos, exhiben en sus góndolas, frutas industrializadas, en jugos, licuados, mermeladas, incluso, trayéndolas de Estados Unidos.

Como contraste, es una pena recordar cómo en esa misma Argentina de enero, los productores de frutas del sur, tiraban las mismas a la ruta, en señal de protesta por los precios que les pagan las cadenas de supermercados. De un lado de la cordillera, el nuestro, la queja y la insatisfacción paralizante. Del otro, se cultiva hasta en las montañas y se industrializa en verdaderos fundos fortificados, con marcas claras y escalas apropiadas. Perú y Chile son dos ejemplos de capitalismo sustentado en empresas de gran volumen donde todo el mundo es empleado. Argentina quiso inventar otro modelo estructural, donde la clase media quiere ser dueña de Pymes, sin escala  ni dimensión empresaria. Así nos va y así les va a ellos.



El resultado es que mientras en un supermercado peruano Wong, uno puede ver el mundo entero, también podemos comprobar tristemente la escasa presencia argentina: yerba Taragûí, alfajores Havanna, leche Sancor y las heladoras exhibidoras Arneg. Nada más. Ni siquiera innovamos con el dulce de leche. Los peruanos venden su manjar blanco y los chilenos, su manjar "a secas".

Respecto a las estaciones de servicio, además de subrayar el menor precio de la nafta en dólares que en Argentina, lo cual es bastante llamativo, considerando Perú no se autoabastece de crudo, se destacan marcas como Petroperú, Primax, Pecsa, la española Repsol, etc., las que, a diferencia del caso chileno, son administradas por familias como si fueran Pymes, propietarias de las franquicias de aquéllas.

Aun con sus virtudes, este Perú que vive, por razones de ahorro energético, dos horas adelantadas, respecto a argentinos y chilenos, ofrece claroscuros. Por ejemplo, resulta clara la diferencia entre el Perú la costa (Lima, Chincha, Ica, Ilo, Mollendo) versus el Perú de la sierra (Arequipa, Nazca, Tacna –zona libre de impuestos-). Hay una naciente clase media, más fácilmente palpable en los barrios altos de Lima, usando autos importados 0 km de 10000 a 12000 dólares y accediendo a créditos para la vivienda propia, pero también otra parte de la sociedad peruana, con sueldos magros en soles peruanos, que vive de la chicha morada y la salchipapa en las esquinas.







La infraestructura vial peruana también me llamó la atención al igual que en el caso chileno. Hay una única ruta vertebrando toda la costa de norte a sur, pero la misma bordea el difícil litoral costero, con peligros de derrumbes rocosos, pero también arenamientos y por supuesto, con precipicios de gran altura sobre el mar. En un suelo acosado por eventuales sismos, es admirable la ingeniería vial permanente, también contrastando con el caso argentino, mal ejemplo en materia de inversión física-caminera, sobre llanura.






Un espectáculo aparte y diferente, el único lugar donde se respira capitalismo popular a la vieja usanza, al estilo del descrito por Hernando de Soto a fines de los ochenta, en “El Otro Sendero”, es el de las mototaxis, verdaderos transportes humanos, al estilo de las ciudades de la India. Mucha competencia, con bocinazos permanentes, circulando en contramano, desesperación por conseguir uno o más clientes, provocando un verdadero caos vehicular. Abundan en el interior y en las barriadas pobres de Lima, no así, en las más pudientes, donde están prohibidas.


En términos de medios de comunicación, la mayoría de los diarios es sensacionalista, exponiendo romances entre “botineras” y jugadores o chismes de la política. La mayoría de las radios FM son románticas, apelando a nombres como “Felicidad”, “Corazón”, “La Inolvidable” – romanticismo a la antigua, con el brasileño Roberto Carlos, el italiano Nicola Di Bari y el argentino Leonardo Favio, liderando las canciones- y “Oxígeno”, la única donde se presenta música hip hop.  No hay periodistas estrella y el “Lanata” peruano está en Miami: es polémico y se llama Jaime Bayly.




Párrafo final para mi sorpresa respecto a la corrupción policial peruana. Si bien es por todos conocido, que las policías latinoamericanas, excepto la chilena de Carabineros, se caracteriza por diferentes grados de opacidad conductual, finalmente tendremos que confirmar lo ya dicho por no pocos sitios de Internet, respecto a que sobre todo, en los viajes de regreso, donde aparecen todos los controles camineros que no existen en los de ida, tanto chilenos, por razones obvias, como los pocos argentinos que nos aventuramos a viajar en auto, tenemos que sufrir, exigencias insólitas en materia de licencia de conductor, seguros contra accidentes, maniobras supuestamente ilegales, aduciendo la superioridad de normas locales por encima de las nacionales y sobre todo, las internacionales de la región, incluyendo la amenaza de la retención del vehículo. Una vez que se comprueba la futilidad de tales exigencias, viene el correspondiente pedido de soborno o vulgarmente, "coima"



CHILE, 27 AÑOS DESPUES

Viajé a nuestro país “hermano” en los años 1989, 1991, 1992, 1995 -viviendo allí todo ese año-, 2003, 2009, 2012 y ahora, 2016. Fui testigo de la evolución de la sociedad chilena, a través de los sucesivos gobiernos, desde el final de la dictadura pinochetista (1973-1989), hoy mínimamente discutida, con sus claroscuros, pero con un innegable efecto transformador posterior. Toda la agenda democrática de los últimos 26 años, giró en torno al impacto y al legado de esa misma dictadura. Precisamente, uno de los últimos temas de debate que dividió a la sociedad chilena, fue la introducción de la gratuidad en la enseñanza, reforma que cuestionó uno de los pilares de aquella herencia del régimen que derrocó al gobierno de la UP de Salvador Allende Gossens.


Como en las ocasiones anteriores, vi un país que sigue cambiando, viviendo una modernización sin pausas. Aun habiendo atravesado gobiernos diferentes, dentro de la misma Concertación triunfante en el `89 o la misma derecha democrática de Piñera hace algunos años atrás, Chile no detuvo su marcha ascendente. 

Recorriendo el norte del país, se ven sus nuevas autopistas con sus carísimos peajes (entre 3 y 5 dólares), como por ejemplo, la Ruta 5 Norte; las rutas de acceso a las ciudades como la cuesta de Hospicio, en plena montaña, en el ingreso a Iquique; los puertos, como el de Tocopilla, principal vía de salida del cobre de la gran mina de Chuquicamata, la pujanza de Iquique, como centro comercial y portuario, aunque tal vez ya no con su Zona Franca, hoy en declive; el crecimiento de La Serena-Coquimbo, la aparición importante de Calama, etc.

 

 

A esta nueva infraestructura logística y vial, se suma el parque de transporte automotor, basado en camiones modernos, importados, veloces pero también la cadena comercial, sustentada en supermercados nuevos como Tottus y Líder, que se suman a las más tradicionales y pujantes como Jumbo, Santa Isabel, Unimarc, más numerosos malls en muchas ciudades. Hasta las estaciones de servicio o "bombas de bencina", como se les llaman allá, aparecen automatizadas, sin personal a cargo, excepto quienes cobran en sus cabinas. La Copec tiene en algunos puntos de la Ruta 5 Norte, playas muy modernas -como puede observarse en las fotos de Hijuelas-, con jardines y accesos a baños y duchas, toda una novedad en un país, donde el acceso al agua potable fue históricamente dificultoso.






Chile hoy exhibe una clase media pujante, que ahorra pero también consume a crédito, posee sus autos importados (japoneses, coreanos y norteamericanos), a los que cambia cada dos o tres años, es protagonista de un "boom" inmobiliario, fácilmente palpable por la gran cantidad de edificios sobre la costa de las Cuarta y Quinta Región y lo que pudimos comprobar en los gigantescos malls. Atrás va quedando el consumo popular del mote con huesillos y la sopaipilla en las esquinas del centro de las grandes ciudades. 




Demográficamente, en los shoppings se muestran familias jóvenes con niños pero también como nunca antes, migrantes bolivianos y peruanos, que trabajan en las ferias de consumo y las estaciones de servicio. Llamativamente, no vimos chinos como sí los hay en los supermercados de Argentina.

Esta es la foto de la Chile 2016 que aprecié en enero: detrás de la institucionalidad y estabilidad tan ponderada de tal país, vi una nación donde se cobra hasta la respiración, seguramente por sus antecedentes de que todo tiene un costo y vale la pena erogarlo; donde se cuestiona a los argentinos por avaros cuando en realidad lo son ellos; no se discuten aunque sólo parcial y muy gradualmente, los pilares del modelo impuesto en 1973 y por último, sobresale el apego a la burocracia y las reglas escritas, con una obediencia colectiva que más bien parece, simulada y no sincera.




martes, 23 de febrero de 2016

UNITED KINGDOM OUTSIDE THE EUROPEAN UNION?

THE MEANING OF BREXIT
AN INTERVIEW WITH IAN BREMMER


DAVID CAMERON completed his EU renegotiation just days ago and yet, as some of us predicted, already it is receding into the distance. As the campaign gets underway, the focus has moved off the prime minister’s respectable but inevitably modest achievements in Brussels and onto the big arguments. What would a Brexit mean for the country, and for Europe? Would it leave it stronger or weaker? What sort of role should Britain seek to play in the world over the coming decades? One particularly lively fault line in Westminster (albeit perhaps not on the doorsteps) divides those who would leave the EU to forge better relations with Anglophone and emerging powers on other continents from those who believe Britain’s EU membership is a stepping stone to the wider world. 

To help make sense of these choices, last week (as Mr Cameron was finalising his renegotiation) I sat down with Ian Bremmer, the president of Eurasia Group, a political risk consultancy, and a foreign policy guru. I asked him about what Britain’s decision on June 23rd would mean for its role on the global stage and why partners like the United States are taking such a close interest in the outcome. His answers together amount to a grave warning of the risks of an “Out” vote. 

Mr Bremmer argued that:

  • Brexit would bring the “further marginalisation of Britain as a power with influence”
  • the prospects of TTIP (the Transatlantic Trade and Investment Partnership) and the attractiveness of the British market would be hit “very dramatically” by Brexit
  • given the uncertainty about the EU’s future, now is a “very bad time for a referendum”
  • for that reason, and given the way the state is changing, it cannot be assumed that the referendum will settle the European question
  • another referendum in the medium term is a possibility
  • in a “world with more currencies” it is entirely possible for Britain to thrive in the EU without adopting the Euro
  • Britain should be doing “so much more” and “everything possible” to improve its relationship with India rather than obsessing about China, for which Germany will always be the best European partner
  • the notion of an “incredibly overbearing” EU getting in Britain’s way does not match the weak reality: “I really would not be very worried that the EU is stopping Britain from accomplishing so much”
  • Japan, not Britain, is best placed to sell services to the Chinese
  • by backing out of Europe and thus making itself a “second tier power”, Britain is undermining its own attempts to attract Chinese attention and investment 
  • it is dangerously short-termist for Brits to put “all of your eggs in the China basket”
  • London’s concentration on winning small concessions from Brussels illustrates its lack of ambition on the world stage: “The very debate that is being had over this referendum proves my point that Britain is not as relevant as it used to be”
  • Britain should be looking to set Europe’s course: “if you vote to stay in the EU the Brits can and should embrace a leadership role in what is a weaker Europe that needs Britain"
  • Brexit could put off Eurosceptics in other EU countries, because they will see how “painful” and “technically difficult to engineer” leaving the union is
  • Brexit would contribute to a much broader trend: the hollowing out of the transatlantic relationship and America’s associated turn towards the Pacific
NB: This interview has been lightly edited for clarity.

BAGEHOT: What would Brexit look like for Britain? What does it mean if we vote to leave?



IAN BREMMER: Well first of all it probably means a couple of years to unwind. The level of distraction, technically, to figure out how to do it with the Europeans is going to involve an enormous amount of political effort and resource, at the exclusion of many other things. We had a Supreme Justice who just died two days ago in the United States.


BAGEHOT: Scalia.

IAN BREMMER: Think about how much time that’s going to take; every other piece of legislation that you thought was relevant is suddenly thrown under a bus until they get through that discussion. Well, it’s that times ten. I think that’s one thing. The second thing is that it’s the further marginalisation of Britain as a power with influence, whether that is true diplomatically, economically or militarily (with the United States or more broadly). Now the US relationship is already weaker than it used to be, because the US see the Germans as generally more important and relevant, and the Brits have wanted to make themselves China’s best friends in the West. 

BAGEHOT: I joined George Osborne on his recent trip to Beijing. It was a whole different approach.



IAN BREMMER: It was quite something. I don't support that approach, for what it’s worth. But I do think, whether it means getting the TTIP done (which is important for the global economic architecture, the alignment of the West and trying to stop the fragmentation of values and standards in the international economy) or the attractiveness of the British market; all of these things will be hit very dramatically by Brexit. And that’s leaving aside the presumption that Scotland would leave Britain after Brexit (there would certainly be another referendum, because it reopens everything). So as much as I understand that Europe looks bad right now (and it does), I think that Brexit would be a truly unfortunate decision for the British nation.


BAGEHOT: Let’s pick over a couple of the counter-arguments put by the Eurosceptics. The first is that Brexit might seem like an uncertain prospect, but the status quo is not a known quantity either, in that Europe is changing, the Eurozone is trying to integrate, where Europe will be in five to ten years we don't exactly know…

IAN BREMMER: Sounds like a very bad time for a referendum. That is a very good argument for having the referendum when it is less politically expedient for Cameron. Unfortunately political figures are politicians, and that is their priority in all counts.

BAGEHOT: But Cameron having chosen to have the referendum now… What is the counter-argument to the “it’s riskier to stay in” objection?

IAN BREMMER: Have another one. If things get really ugly for you in five years time can’t you have another referendum? Are you legally blocked from having one?

BAGEHOT: Not at all, it’s up to the government of the day.

IAN BREMMER: Then explain to me why that argument [that Britain cannot hold another referendum in a few years] holds any water whatsoever. I just haven’t heard anyone actually say: “well why don’t you do one then”! I just don’t understand it. There’s nothing stopping you.

BAGEHOT: Eurosceptics would say that the Europhile establishment has somehow been pressured into giving us this referendum now, but that it won’t give us another one in five years. 

IAN BREMMER: If if becomes obvious that things are getting much worse… Look, I think it’s fair to say that the grounds for Euroscepticism have been getting larger over time. If Europe continues to deteriorate, that will not change. So it may be easier now to have a referendum than any time before - until tomorrow. I would think you would want as many referenda as possible. At the end of the day Quebec wasn’t satisfied with just one.

BAGEHOT: The “neverendum”.

IAN BREMMER: The neverendum! That’s right.

BAGEHOT: I think we need to use that word more. But you’re right: even if we vote to stay in by quite a large margin (which it might not be), the idea that this is going to settle anything is nonsense.

IAN BREMMER: It is! It’s dangerous to assume these things are settled. And I say that in particular because what it means to be a state is changing quickly. And that itself is going to have an impact on these discussions. There is so much decentralisation of power happening.

BAGEHOT: Within states?

IAN BREMMER: Within states. In terms of municipalities.

BAGEHOT: That’s certainly true here.

IAN BREMMER: And it’s true in the United States too. And in states in the United States. There’s just a lot of decentralisation. And I don’t see anything slowing that down. Again, in five or ten years time, if large democracies continue to see themselves as being controlled by special interests, incredibly ineffective, very slow moving, unable to respond to the demands of their constituents, then I think we have a whole different set of issues on our plate than the nature of Britain’s affiliation with the EU. You want to understand what the hell Britain is, and how it works. I think those are more fundamental questions.

BAGEHOT: To put another anti-EU argument to you, the Eurozone is going to have to integrate in some way, at whatever level. Britain is outside the Eurozone; Cameron claims to have some sort of protection built into the renegotiation. Formally, at least, every EU country but two (Britain and Denmark) is obliged to join the Euro eventually and although the likes of Sweden may take a long time about that it is possible to imagine a future in which the Eurozone and the EU look more and more identical. Admittedly, it’s quite an optimistic one from the Brussels point of view, but it is conceivable. Where does that leave a country like Britain, that looks extremely unlikely to join the Euro at any time in the next couple of generations? And a country that trades so much on its financial prowess?

IAN BREMMER: As long as you have a common market and the financial regulations themselves are more and more harmonised (between Britain and the rest of the European Union), then that actually allows London to stand quite significantly as a global financial centre. It is true that we are seeing more fragmentation, of the world over the long term, away from the dollar. Now in the last few years since the financial crisis the dollar has actually strengthened and more people have held it, but as the Americans unilaterally use the dollar as a tool of coercive diplomacy and use financial institutions (what I call “the weaponisation of finance”), lots of people are going to hedge. And they’re going to hedge towards the RMB (particularly as they [the Chinese] reform more). It’s going to be a world with more currencies. And I don’t necessarily believe that means that it’s a mistake for Brits to want to be in the EU but not have the Euro. I think that’s OK.

BAGEHOT: On that point about the country’s place in the world, some say Britain should cut itself free from the sclerotic EU and use the freedoms that it wins by leaving the union to build better relationships with the rising markets, with the Commonwealth. For example, because we get so much immigration from the European countries we can’t take as many computer engineers from Bangalore, or whatever. Do you see any merit in that argument? In the idea of Britain as a truly global rather than European player, aided by leaving the EU?

IAN BREMMER: I think the Commonwealth is extraordinarily important to Britain, and the Brits should invest more in it. The very fact that they decided to spend less on the Foreign Office and were able to coordinate their embassies and share resources with the Canadians and the Aussies and the Kiwis… I would have preferred it if the Brits had spent more themselves. But I’d still want them to be doing that sharing. I think it’s hugely important, like the Five Eyes agreement on cyber, which has been very helpful to the United States as well. You look at Britain’s ability to develop a stronger relationship with a country like India, given its ties, and it should be doing so much more. Because India is a rising country, a vibrant democracy and is finally starting to get governance in place. Right now the best relationship India has in the world is with Japan. Britain should not be happy about that. Britain should have been doing everything possible to get in that position; as opposed to China, where the Brits are never going to be able to compete with the Germans. The Germans will always have a better relationship with China than Britain.

BAGEHOT: But are you convinced that Britain staying in the EU doesn’t inhibit that?

IAN BREMMER: Not to a meaningful degree. Not to a degree that matters, compared with the dangers and downsides of leaving. Let’s be honest with ourselves: it’s not like the EU is getting stronger. The EU is getting weaker. Schengen is falling apart and countries are increasingly looking to themselves. Common values in Europe are falling apart. So in the EU that the Brits are thinking about leaving—because ostensibly it is so incredibly overbearing—those things are eroding. Europe doesn’t stand for what it used to. I happen to think that’s sad, because of course the supra-national, democratic identity that Europe took on was in many ways the most bold and courageous experiment that advanced industrial democracies have ever embarked upon. They failed. And you see that in Europe with governments moving away from rule of law, moving away from an independent judiciary. You see it in Hungary, in Poland, in Greece. You see it with the rise of populism in many of the larger European economies as well. In this regard, I really would not be very worried that the EU is stopping Britain from accomplishing so much.

BAGEHOT: You mention India and China. The argument for the great Osborne charm offensive towards the Chinese is that their economy is evolving: where once it had a seemingly unquenchable thirst for the machine goods, the hard engineering exports, in which Germany specialises, now as its middle class grows, as it starts building up a welfare state, Britain’s strengths come into play. Financial, educational, business services are suddenly a larger part of China’s imports. And Osborne’s thinking is that now is therefore the time to try and beat the Germans at their own game. What’s the counter argument?

IAN BREMMER: There are a few. One is that the Chinese take advantage of you when they think you’re desperate. And the Brits smacked of desperation a bit. Not just in joining the AIIB [the Asian Infrastructure Investment Bank] but joining it first and saying: “you see, we made this happen for you.” They drive tougher commercial bargains when that happens. The second point is that, long-term, the major economy that the Chinese will ultimately need the most is not Britain. It is Japan. Because Japan has by far the oldest population, they have a healthcare system that really works, they’ve got the most resilient infrastructure in the world. They know how to market to a much older population, develop consumer goods for it. And they’re right there. So good luck to Britain on that one. 

The third point is that, unlike Germany, the Brits actually play a geopolitical role. The Brits are much more interested in talking about human rights internationally, things like the Dalai Lama, Taiwan, Hong Kong. It is true that, for the time being, you have a British government that has jettisoned all that in favour of the Chinese. What happens when the next British government gets elected? Is Cameron able to promise that everyone who comes after him is going to have an equally benign view of a communist China? The Chinese absolutely know that what the Germans do is industrial policy. That’s what they focus on. So the Chinese feel much more certain, long term, that the Germans are not just a good bet; they’re a safe bet. Not only are the Brits not as good a bet, but they’re a very unsafe bet!

BAGEHOT: Let me play devil’s advocate. Britain is progressing towards a less geopolitically significant role. You’ve been saying that in this interview.

IAN BREMMER: Yes, I agree.

BAGEHOT: Meanwhile Germany at least seems to be aware of the fact that there is now more pressure on it, more expectation of it, to lead. The US picks up the phone to Germany rather than Britain for a reason. And OK, Cameron can’t bind his successors, but it looks like the Tories will be in power for quite a while. Aren’t we moving towards a place where Britain can play Germany at its own game?

IAN BREMMER: We are. I think those are both really good points. But I also think that you aren’t going to change a country’s stripes over a couple of years. This British charm offensive was virtually overnight. And British role on Hong Kong and Taiwan lasted a little longer than that. Those are places that are going to get more problematic over time. Yes, the Germans will play a more significant—even military—role. But the British role is more significant militarily in NATO, in the Middle East than Germany’s is today, and it will be in two years and in five years. The fact that the Americans are closer to the Germans is not because the Germans are doing so much militarily. In fact, in part it’s because Obama is becoming more German and the United States is moving in that direction. And also because Germany is clearly the leader of Europe, which by the way is the same reason the Chinese want to be with Germany; if you can make only one stop in Europe where do you go? You’re going to go to where things matter. To whoever’s taking a leadership role. 

The Brits are basically saying: you know what? We’re a second-tier power. Well the Chinese are very likely to take you as a second-tier power. And that’s not where they spend their money, it’s not where they spend their time. Let’s not pretend China is changing its SOE [state owned enterprise] stripes overnight, and the relationships that they continue to have with the big German manufacturers are going away; there’s still an awful lot the Chinese want to learn from and steal from them. And in that regard the fact the Brits are very aligned with the Americans on things like cyber, and the Germans are not, is also useful from the German perspective. Huawei can get into Germany.

BAGEHOT: Ironically one of ways the Germans are different to the Brits is their wariness about the surveillance state. Funny how these things work out.

IAN BREMMER: It is. It’s very ironic, is it not. Look, I’m very sympathetic to the Cameron-Osborne notion that Britain needs to have much better relations with rising powers. I’m very sympathetic to the notion that the Brits need to hedge and that the United States right now doesn’t really know what it is. And so the Special Relationship is not all that special. I get that. I think the China decision is a mistake. What you do is not put all of your eggs in the China basket. What you do is you play very hard with the fact that you’ve got the Commonwealth, in India and you basically do what the Japanese have been doing, which is that you go around planting flags and engaging. But it really should not be: “hey, the Chinese are writing cheques so let’s get the money now.” That’s a short-term strategy. That’s the kind of thing you do if you are the CEO of a company and are planning to retire in a couple of years. It’s not what you do if you’re the prime minister of a country and are looking for your legacy.

BAGEHOT: I think they’re almost explicit about that comparison: the chief-executive prime minister going around cutting deals and flogging British goods.

IAN BREMMER: That’s the problem. The average CEO lasts for less than five years, so they’re all looking at: what do we do to ensure we maximise shareholder value for now? How to we pump those stocks? Gotta make sure we make that money and right now. Doesn’t matter what it means in five or ten years. The problem is the British people are around longer than shareholders. And you can’t do that to your constituents, to your voters. That’s why this is not something they should be embracing. 

BAGEHOT: You mentioned the idea that Britain is becoming marginal and a “second-tier power”. To put the counter-argument, it’s spending its 2% of GDP on defence, it is an international aid superpower, Osborne has stopped the haemorrhage of funds out of the Foreign Office. Britain is still on the UN Security Council, we’re still in the EU. Is it exaggerating to say that the country is pulling back from the world?

IAN BREMMER: Philip Hammond’s speech at Munich was a hell of a lot better than the British statements last year. So I do think there’s something to it. I’m the one who tweeted that the most influence Britain has these days is what’s written in The Economist. And I meant it. Precisely because that is soft power, it does matter and Britain is seen as much more relevant on stuff that it has done for a long time than on what the British government is coming up with these days. The fact that you’re in the Security Council? Who cares. It’s an irrelevant, feckless organisation. 

Look, I think that there’s something to be said: if you vote to stay in the EU the Brits can and should embrace a leadership role in what is a weaker Europe that needs Britain. That needs Britain. Why is it that this entire debate is only about what Britain needs? That shows how much smaller Britain has become.

BAGEHOT: Insecure? 

IAN BREMMER: The very debate that is being had over this referendum proves my point that Britain is not as relevant as it used to be. It needs to get beyond that and say: Britain can be there for others and the Europeans need Britain. The Europeans really need Britain. The Germans, Merkel, need Britain. The French need Britain. The Italians need Britain. And Britain’s not there. Britain doesn’t care. (They need America too, and America’s not there.) Is that the world we want? I wrote about the “G-Zero”, so I’m fully invested in the fact that that’s the way the world is going. But I don’t like it. I don’t think it’s good. I don’t think it’s good for Britain.

BAGEHOT: At the start of this I asked you what Brexit would mean for Britain. What would it mean for the rest of the world? Why is there so much concern in Washington?

IAN BREMMER: There isn’t enough concern in Washington about this! Kerry made his first significant statement on this in Munich.

BAGEHOT: A “strong UK in a strong EU.”

IAN BREMMER: Exactly. And Obama’s going to make a statement, I’m sure. But this has been irrelevant to the Republican and Democratic primaries. There’s been a lot of debate on foreign policy but not on the transatlantic relationship. We [Eurasia Group] set out our top risks for this year and number one was the “hollow alliance”. We believe that it is weaker than at any point in the last 75 years. And it’s precisely because of all the dangers around the EU, including Brexit, that we wrote that. The Trans-Pacific Partnership, I think, is the single biggest thing Obama has done in seven years on foreign policy. It’s something that not only brings America closer to like-minded countries in the Pacific, but it will also, ultimately, help the Chinese integrate in that direction as well, because they don’t want to be left out. Let’s keep in mind that America is relatively new as an Atlantic power. Before World War Two it was focussed more on the Pacific. And it will be again, and it will be much more if Britain leaves the EU.

BAGEHOT: So Britain leaving the EU would help the “pivot”?

IAN BREMMER: Absolutely. The Europeans will be seen as less relevant as allies to Americans. Especially because so many bad things are happening in Europe. All of the geopolitical issues that don’t wash up onto American shores. People say they do, but ISIS is so much less of a problem for America than it is for Europe. Britain leaves the EU, and that is going to be even more so.

BAGEHOT: The fact that Trump is concentrating on Mexicans is telling. 

IAN BREMMER: Sure. That’s because we have an ocean; where with Mexico there’s actually a border.

BAGEHOT: Do you think that Brexit would create a domino effect in the EU?

IAN BREMMER: I certainly believe that other countries would look into having their own referenda; that that political process would gather steam. I don’t necessarily think that Britain leaving would suddenly lead to a wave. I don’t think it would lead to the end of the EU. Because people will also see how painful it is. And they’ll also see how technically difficult it is to engineer. I think that will scare them.

BAGEHOT: How do you think Cameron has handled this whole issue?

IAN BREMMER: He’s a strong prime minister. The Labour Party has imploded. His alliance with the Lib Dems has left the Lib Dems much the worse for it. I think you could say that politically he has handled things extremely well. His cabinet is mostly behind him. He’s a strong premier. But in terms of what that’s meant for Britain as a country, I think it has come off the worse. 

BAGEHOT: Ian Bremmer, thank you.

IAN BREMMER: Thank you.

CHILE Y PERU: MUY LEJOS DE ARGENTINA




Viajé este verano hacia las costas del Océano Pacífico de Chile y Perú, las tierras que esta vez, se negaron a recibir la nueva edición del Rally Dakar, por fenómenos climáticos y protestas ecologistas.

Precisamente, desde tales latitudes, se puede dimensionar realmente la falta de restricciones geográficas y climáticas del nuestro, nuestra pérdida de tiempo dirigencial y social con elementos y situaciones irrelevantes y al final del camino, el enorme rezago sufrido pero escogido por Argentina tras haber iniciado el siglo XX, muy por delante de chilenos y peruanos y del resto de Latinoamérica.

Tanto chilenos como peruanos entienden y sobreviven a la hostilidad del clima y el suelo. Son hijos del desierto y los sismos, los volcanes, los tsunamis, las sequías, los incendios y hasta la contaminación ambiental -basta con ver el cielo de Santiago o el estero Marga Marga de Viña del Mar-. Al sol que obliga a no pocos peruanos a ponerse sombreros o usar paraguas para protegerse, debe sumarse que la tierra en Chile, tiembla más de 500 veces al año. Se puede ver en una de las autopistas peruanas, el aviso del paso de una falla tectónica por el lugar además de los cientos de carteles advirtiendo de las salidas alternativas subiendo a los cerros o calles elevadas, para escapar de los maremotos.

En ambos países, se hallan dos de las más dinámicas economías de los últimos años en esta parte del continente, liderando la llamada Alianza del Pacífico. No dejo de preguntarme cómo y por qué estas dos naciones, viejas enemigas, siendo tan mentalmente cerradas, tan nacionalistas -valga la redundancia, basta ver la cantidad de banderas a lo largo de la costa, aún en las chozas más humildes, además del recuerdo permanente de la dolorosa y sangrienta Guerra del Pacífico- y hasta podría decirse, tan distorsionadoras del idioma español, aun con su estela de Premios Nobel de Literatura -es increíble la cantidad de horrores ortográficos que uno puede observar en la cartelería o señalética peruana-, se han comportado mucho mejor que la economía argentina en estas tres últimas décadas. 

Incluso volviendo al tema de la vieja rivalidad naval y militar, me asombra el pragmatismo de ambos, Mientras los argentinos se ufanan de poner carteles con "Las Malvinas son argentinas" y no han hecho absolutamente nada por recuperarlas de manera práctica desde el triste y fútil suceso de 1982, donde mandamos a morir a más de 500 adolescentes, estas dos naciones otrora guerreras, se empeñan de vez en cuando en exaltar sus diferencias a través de la diplomacia, como lo hicieron en casi todo 2015 en La Haya, pero al mismo tiempo y desde hace años. se venden mutuamente, invierten en sus respectivos territorios y hasta, como observé en Tacna, cerca de la frontera con Arica, los peruanos le venden a los chilenos, los servicios de óptica y odontología a precios accesibles, de los que no pueden gozar en su propio suelo. 

Sí, claramente, hay una diferencia institucional o de reglas de juego entre los tres países, pero también es obvio que tras ellas, hay liderazgos, hay elites que decidieron cambiarlas y hay pueblos que las aceptaron y toleraron, aun cuando desde el punto de vista cultural, éstos tengan conductas de servilismo, obediencia, pasividad y hasta desgano, que parecen ser, prima facie, incompatibles con un espíritu emprendedor, dinámico y creativo de todo capitalismo. Son países de empleados sumisos, con lo que nunca uno puede confiarse, si son sinceros o no, pero que trabajan, cobran a fin de mes y eso les basta. Los países funcionan. Tanta cercanía, tanta influencia mutua, tanta historia común con un pasado común de liberación respecto a España en el siglo XIX, pero abruman también las diferencias. El contraespejo argentino, con su anomia permanente, no deja de asombrarme.

domingo, 21 de febrero de 2016

BOLIVIA DECIDE HOY SI CONTINUA O NO, LA DECADA DE EVO MORALES

Evo Morales es presidente desde el 22 de enero de 2006
Puede gustar o no, pero ciertamente muchas cosas cambiaron en aquel país en la década que el dirigente sindicalista cocalero lleva como presidente. Cambios que seguramente serán evaluados este domingo por los bolivianos, que acudirán a las urnas para decidir si habilitan al mandatario para un cuarto periodo gubernamental en un referendo. En caso de ganar en esta consulta, Morales podría llegar a gobernar hasta 2025 siempre y cuando consiga la victoria en las elecciones presidenciales de 2019. 
BBC Mundo presenta 10 aspectos en los que, para bien o para mal, Bolivia cambió entre 2006 y 2016.
1. La inclusión
Hoy Bolivia es un país gobernado por un partido compuesto por organizaciones sindicales y centrales agrarias indígenas y campesinas. 
Hace 10 años que el canciller es un pensador aymara y en la Asamblea Legislativa las corbatas son menos que los ponchos originarios.
Los gobiernos anteriores a Morales tenían un ministerio llamado "de Asuntos Campesinos" y los miembros del gabinete eran en su mayoría representantes de élites empresariales y políticas.
La Constitución de Bolivia que impulsó su presidente reconoce los "usos y constumbres de los pueblos" para la elección de diputados y la administración de la justicia.
La wiphala, el emblema multicolor de los pueblos precolombinos de los Andes, flamea en el Palacio de Gobierno de La Paz al lado de la bandera de aquella nación.
Y los retratos de Túpac Katari y Bartolina Sisa, los líderes de la resistencia indígena durante la colonia, están a la par de los de los libertadores Simón Bolívar y Antonio José de Sucre.
El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, explica que para garantizár que "nunca más habrá una Bolivia sin los pueblos indígenas" ellos deben participar "en la gestión de los asuntos públicos y en el ejercicio del poder".

2. La corrupción

Viejas prácticas con nuevos protagonistas y cantidades más grandes de dinero en juego. Así explica el columnista de medios boliviano Ilya Fortún a los presuntos malos manejos e irregularidades que se denunciaron en Bolivia en los últimos años.
Los seguidpres de Morales argumentan que sólo su continuidad en el gobierno garantizará el crecimiento económico y la estabilidad social.
A principios del año pasado se conoció de un caso que involucró a dirigentes de las principales organizaciones campesinas en indígenas que son parte del oficialismo.
El caso conocido como "Fondo Indígena" provocó la detención de una ex ministra, dirigentes y congresistas del partido de Evo Morales.
Fue la primera vez que un grupo numeroso de representantes de los sindicatos rurales oficialistas se vio envuelto en un escándalo de presunta corrupción.
Hasta entonces, el presidente boliviano acostumbraba decir que los pueblos indígenas eran "la reserva moral de la humanidad" y aseguraba que sus dirigentes eran "incorruptibles".
En las últimas semanas, una denuncia alcanzó por primera vez a Morales, quien nunca antes fue relacionado con alguna irregularidad.
Periodistas bolivianos denunciaron que Gabriela Zapata, ex novia del mandatario, se benefició por un supuesto tráfico de influencias con el que la empresa china para la que trabajaba logró contratos con el estado de cientos de millones de dólares.
El caso recién se encuentra en etapa de investigación, pero desde la denuncia que se realizó fue el tema dominante en las tres semanas previas al referendo de hoy.
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Análisis: Ilya Fortún, analista político y columnista
El cambio más significativo en términos de corrupción entre este gobierno y los anteriores tiene que ver con la magnitud de las estafas. Las cantidades de fondos públicos que ha tenido disponible el gobierno de Evo Morales no tienen parangón en la historia económica del país, y los desfalcos han sido proporcionales.
La certeza política que la gente del partido oficialista tenía en cuanto a su permanencia en el poder durante muchas décadas, hizo que actuaran de manera muchas veces imprudente. Muchos de los casos de corrupción, entre ellos el del Fondo Indígena, fueron perpetrados de manera grosera, con la idea de que en el fondo esos dineros públicos les pertenecían.
Hasta hace pocas semanas, una de las principales diferencias con gobiernos anteriores era que la corrupción no se había ejercido desde la presidencia. El destape del caso Zapata y las erráticas e inconsistentes explicaciones del ejecutivo y del propio presidente, han puesto en sería duda esa percepción.
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3. La estabilidad social y política

Entre 2001 y 2005 Bolivia tuvo cinco presidentes.
La conflictividad política despachaba mandatarios y asfixiaba ciudades.
Uno de los principales aliados de Morales en los primeros años de su mandato fue el presidente Hugo Chávez.
Sólo en octubre de 2003, La Paz se quedó sin gasolina y la escasez de alimentos provocó especulación y caos debido al "cerco" campesino que reclamaba la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, el presidente en aquel entonces.
Su sucesor, Carlos Mesa, apenas "aguantó" año y medio en el cargo y también tuvo que irse debido a las protestas en las calles.
El mandato de ambos debía llegar hasta 2007, pero las renuncias consecutivas obligaron a adelantar los comicios en 2005.
Así fue como, el 18 de diciembre de 2005, Evo Morales se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con el 54% de votos a su favor.
El mandatario asumió en 2006 y desde entonces atravesó conflictos políticos muy serios, sin embargo estuvo muy lejos de ser expulsado del Palacio de Gobierno como sus predecesores.
Sus mayores adversarios políticos se atrincheraron en las regiones ricas de Bolivia y desde ahí ensayaron resistencia al oficialismo, sin embargo la radicalidad de los primeros años se diluyó con el tiempo y Morales logró sus objetivos de cambiar la Constitución de Bolivia y "refundar el Estado".
La estabilidad social durante este periodo ha sido uno de los principales argumentos del oficialismo boliviano en la campaña previa al referendo de este domingo.

4. Los medios de comunicación y la libertad de expresión

"Los medios de comunicación son mi principal oposición".
La frase la repite Evo Morales constantemente y es innegable que su relación con el periodismo ha sido áspera en esta década.
La relación se deterioró a tal punto que algunos periodistas se plegaron a las campañas en contra del mandatario en el referendo de este domingo alegando que se vulnera la libertad de expresión en Bolivia.
A pesar de ello, el gobierno siempre ha negado que exista persecución al periodismo y pone como prueba las denuncias y publicaciones contra Morales que se han hecho en todos estos años.
Aunque no existen periodistas en las cárceles, estudios como los de la boliviana Fundación UNIR revelan la existencia de "autocensura" en el gremio periodístico para temas que pueden afectar al gobierno.
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Análisis: Raúl Peñaranda, periodista. Editor general de la Agencia de Noticias Fídes
El Gobierno ha logrado controlar a la mayoría de los medios en Bolivia mediante compras de empresas por parte de empresarios amigos u ofreciendo enormes contratos de publicidad estatal a los que acepten cambiar su línea informativa y ser proclives al oficialismo. Aparte de ello han habido ataques verbales contra periodistas determinados.
Eso ha hecho que, como dijo el propio presidente Evo Morales, entre el 80 y 90% de los medios pueda considerarse a favor del gobierno. Así es cómo el gobierno controla a los medios.
Ello se demuestra en que en las últimas tres semanas, las entrevistas de TV que se han realizado al presidente y vicepresidente con miras al referendum han sido vergonzosas.
De las que he visto, no ha habido ninguna entrevista propiamente periodística, excepto la que hizo una ex Miss Bolivia, que trabaja en la red privada Unitel. Las demás eran piezas de publicidad pasadas como periodismo. O sea que una modelo sacó la cara por el gremio.
Nunca en nuestra historia democrática habíamos tenido un periodismo tan débil. Los medios propiamente independientes son solo un puñado y las autoridades no les conceden entrevistas.
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5. Crecimiento económico

"El milagro boliviano".
Así bautizaron algunos medios especializados en economía y finanzas al crecimiento sostenido de la economía boliviana y la multiplicación de sus reservas internacionales en esta década.
Morales lloró en 2008 cuando logró doblar el brazo a la oposición para aprobar una nueva Constitución para Bolivia.
"De nada hubiera servido que los precios estén altos, si no hubiese sido por la decisión del presidente de nacionalizar los hidrocarburos. A partir de la nacionalización, como punto importantísimo de partida, y de la aplicación de un nuevo modelo económico en el país, se han tenido todos los resultados que Bolivia hoy está mostrando al mundo", explica el ministro de Economía boliviano, Luis Arce Catacora, quien es uno de los llamados autores del "milagro" y que se mantiene inamovible en su cargo desde el primer día de la gestión de Morales.
Su despacho destaca que la "política redistributiva de la riqueza permitió al país mejorar la calidad de vida de sus habitantes, disminuyendo las desigualdades".
En 2006, las reservas internacionales de Bolivia alcanzaban los US$3.000 millones, cifra que llegó a US$15.000 millones en esta década.
En octubre de 2015, la agencia internacional Moody's Investors resaltó las altas tasas de crecimiento y de inversión de Bolivia en relación a sus países vecinos, la baja vulnerabilidad externa debido a sus reservas internacionales y la deuda moderada de Bolivia, por lo que decidió confirmar la calificación de riesgo del país "Ba3" con "perspectiva estable".

6. Agenda ambiental

Un tema que todavía despierta un importante debate en Bolivia es el referido a la agenda ambiental.
En cierto momento de su gestión, Evo Morales quiso convertirse en referente mundial de la lucha ambiental, sin embargo los planteamientos de Bolivia no fueron recibidas en las cumbres sobre cambio climático entre 2009 y 2015.
Además, el discurso del mandatario boliviano fue interpelado en su país debido a los proyectos mineros e hidrocarburíferos que allí se realizan.
El Centro de Documentación e Información Bolivia señala que, por ejemplo, en esta década se ampliaron las áreas petroleras constantemente. En tan sólo siete años, de 2005 a 2012, se incrementaron de 11 a 98 las áreas reservadas a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos llegando esto a representar aproximadamente un tercio de la superficie total de aquel país.
Estos proyectos extractivos, advierte el CEDIB, se hace sin considerar los territorios originarios de poblaciones indígenas y las áreas forestales protegidas.

7. Las grandes obras

La Paz, la sede del poder político de Bolivia, ahora tiene en su horizonte cabinas que viajan de un extremo a otro de la ciudad.
El teleférico paceño no sólo es un objeto de consumo turístico como en otras capitales latinoamericanas. A partir de una inversión multimillonaria, es parte del servicio de transporte público de aquel país.
En la región cocalera del Chapare, donde Morales empezó su carrera política, mientras tanto, la gigante surcoreana Samsung ultima los detalles de su planta procesadora de amoniaco y úrea después de adjudicarse el proyecto de US$800 millones.
Hyundai, otra marca conocida de Corea Del sur, por su parte hace fila interesada en levantar plantas hidroeléctricas, según reconoció el propio embajador surcoreano en La Paz.
Tres días antes del referendo, el presidente del emporio energético ruso Gazprom estuvo en Bolvia para alcanzar convenios sobre exploración gasífera, capacitación, transferencia de tecnología y la construcción de un centro de investigaciones para el cambio de matriz energética de diésel a gas natural licuado.
"Bolivia tiene que convertirse en el centro energético de América Latina", vaticinó el empresario.
Antes de la llegada de Morales a la presidencia, difícilmente estos ambiciosos proyectos se habrían llevado a cabo en Bolivia. Basta comparar la inversión pública antes y después de la década de Morales.
El mandatario boliviano apuntó a finales del año pasado que en 2005 la inversión para toda Bolivia era de US$600 millones, mientras que la cifra alcanzó los US$7.200 millones en 2015 y crecerá a US$8.200 millones en este año.

8. La justicia

El propio gobierno de Bolivia reconoce que uno de los aspectos que no han cambiado para bien fue la justicia.
Con la implementación de su nueva Constitución, los bolivianos eligieron por voto popular en 2011 a las máximas autoridades judiciales. Aquella fue una experiencia inédita en Latinoamérica.
Casi cinco años después, el vicepresidente, Álvaro García Linera, admitió que el experimento falló y que la justicia en Bolivia "apesta".
"La justicia en Bolivia está podrida. Si tiene dinero, le va bien; si tiene tiempo, le va bien; si tiene amigos, le va bien. Lo que prima por encima de la verdad son los amigos, el dinero y la presión, es una vergüenza", describió García Linera al sistema judicial boliviano en una entrevista con radio Fídes.

9. Salud y Educación

En 2008, la Unesco declaró a Bolivia como un país libre de analfabetismo.
Desde 2014, embarazadas, menores de dos años, adultos mayores y personas con discapacidad tienen un seguro gratuito de salud y bonos especiales.
Una de las características del presidente Morales es que comienza las reuniones con su gabinete a las 05:00.
Además, con la ayuda de médicos cubanos, se realizaron 650.000 curaciones gratuitas y operaciones de la vista.
La deserción escolar bajó al 1,5% en la última década y desde 2006 los alumnos de los 12 grados de la etapa educativa en Bolivia reciben un bono de incentivo.
En 2005, la tasa de deserción escolar en el nivel secundario llegaba al 11%. El último registro del Ministerio de Educación, de 2014, indica que ese índice bajó al 2,5%.
También se creó el "bono a la excelencia", que premia a los mejores graduados del nivel secundario.
La inmensa mayoría de los beneficiarios de estos programas de educación y salud han sido los sectores campesinos, indígenas y de escaso poder adquisitivo en las ciudades.
Si bien en Bolivia las brechas entre la educación estatal y privada todavía existen, así como serios problemas en el sistema de salud público, las cifras señalan notables mejoras alcanzadas entre 2006 y 2016.

10. Los privilegios a las Fuerzas Armadas

Hace un mes, el presidente Evo Morales pidió hoy a las Fuerzas Armadas hacerse cargo de las empresas públicas del Estado boliviano.
"Las empresas públicas que tenemos y las nuevas empresas públicas deben estar a cargo de nuestras Fuerzas Armadas; va a seguir habiendo nuevas empresas públicas.La tarea de la policía es dar seguridad al pueblo boliviano y las empresas públicas del Estado a cargo de nuestras Fuerzas Armadas", afirmó ante sus comandantes militares aquella vez.
Fue la última de una larga cadena de concesiones durante esta década.
Los militares se han visto beneficiados en estos años con cargos en el servicio diplomático boliviano, direcciones de entidades públicas, contratos con el Estado para construcción de carreteras y numerosos incrementos en el presupuesto, dotaciones de terrenos y equipamiento.
La estatal Boliviana de Aviación está manejada por un ex militar, Roland Casso, y la Agencia para el Desarrollo de las Macroregiones y Zonas Fronterizas la dirige el excomandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Edwin de la Fuente.
Evo Morales, cuando empezó su gestión, prometió "refundar Bolivia" y no quedan dudas que en esta década ese país ha cambiado tanto en aspectos positivos como en asuntos cuestionables.
Este domingo los bolivianos decidirán si le dan la posibilidad de que gobierne una década más.