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sábado, 28 de mayo de 2016

EL GOBIERNO DE MACRI RECUPERA LA INICIATIVA

Finaliza mayo, prácticamente el primer semestre de gobierno de "Cambiemos" y bien podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, en esta política vertiginosa que vivimos en esta era postmoderna, que se verifican tres etapa con límites entre una y otra, bastante definidas.

Macri, ayer, al anunciar las medidas en un centro cultural del barrio de San Cristóbal

La primera, desde la inauguración del mandato de Macri, fue muy elocuente en términos gestuales (la primera conferencia de prensa, la sencillez y formalidad de los actos, las reuniones de gabinete, los viajes al exterior de Macri con Massa y Scioli), tremendamente dinámica en decisiones (el tipo de gabinete elegido, la asunción inmediata de errores, como ocurrió en la SPU del Ministerio de Educación, el primer acuerdo con los gobernadores, foto mediante en Olivos, etc.) y lo más importante, la contundencia y eficacia de la ejecución de algunas políticas públicas de mucha relevancia, que requerían urgencia (levantamiento del cepo cambiario y devaluación, eliminación de retenciones, el sinceramiento del cuadro tarifario, etc.). Hubo algunos "gaffe" como el nombramiento por comisión, de Rosenkrantz y Rosatti como miembros de la Corte Suprema de Justicia, apelando a un mecanismo legal pero un tanto ilegítimo, previsto en la Constitución, lo cual generó la lógica diatriba de ejecutivismo rayano al autoritarismo, al igual que la rápida detención de la dirigente social ligada al kirchnerato, Milagro Sala en Jujuy y el uso de algunos decretos presidenciales, justificados por el carácter semifallido en el que estaba la Provincia de Jujuy a comienzos del año y el nombramiento de nuevos funcionarios o la puesta en ejecución de la nueva administración, respectivamente.

La segunda etapa, sin bisagras demasiado claras, se inicia con la fría visita protocolar de 22 minutos -por elección del propio Gobierno- al Papa Francisco -compensada con las giras de Obama, Hollande y Renzi a Buenos Aires- y continúa con los primeros embates legislativos que sufre el gobierno. El acuerdo con los holdouts, es uno de los grandes éxitos de este gobierno y recién en el mes de abril, se vería consumado, pero requirió de una delicada ingeniería consensual con parte de la oposición, sobre todo el massismo y el kirchnerismo disidente, lo cual sonaba lógico, al considerar la minoría legislativa con la que cuenta Macri. A partir de una propuesta del senador rionegrino kirchnerista Pichetto, ya empezaba a discutirse por aquellas semanas, la necesidad de formalizar algo a lo que se negó sistemáticamente el gobierno: un gran acuerdo político de largo plazo, entre oficialismo y oposición sobre una agenda común. Sin embargo, esta segunda etapa tendría su primer gran exponente en la judicialización de la política, que implicó la causa Lázaro Báez, la presentación de Cristina Kirchner ante la justicia y su regreso a Buenos Aires, tras un cuatrimestre de ausencia y las manifestaciones de apoyo de sus simpatizantes. El segundo factor que caracterizó a esta segunda etapa fue el reacomodamiento sindical y peronista frente a Macri. La insólita -por lo ilógica- ley antidespidos en la que confluyeron peronistas (massistas y K) y sindicalistas, motivaría el veto presidencial, hasta ahora y tal como anticipara el núcleo asesor duro del macrismo, sin costo político. En cualquier caso, el costo político, lo estaba pagando el gobierno en otros ámbitos: la aparición de Macri en los llamados "Panama Papers"; las protestas callejeras, políticas como las de Cristina, las sindicales y las no sindicales, incluyendo las contrarias a la presencia de Uber, sin que tuviera eficacia alguna, el nuevo protocolo antipiquetes, el panorama inflacionario, complicado porque abril y mayo fueron los meses donde más repercutieron los tarifazos de enero, etc. En esta segunda etapa, la más difícil del gobierno. todas aquellas virtudes iniciales se transformaron en defectos: "el gobierno tiene una mala comunicación o carece de política, es demasiado técnocrático y frío"; "no moviliza a nadie"; "le cedió toda la iniciativa política a la oposición"; "la resucitó a CFK"; "no opera sobre los jueces y entonces, éstos manejan la agenda de la lucha anticorrupción", "estallaron las internas entre Marcos Peña y los demás en el gobierno", "Cambiemos no fabrica sueños y su única expectativa es la mejora del segundo semestre", etc. Sobre el punto de la supuesta cruzada contra la corrupción, Brasil es el espejo donde mejor no mirarse, porque queda claro ahora que los efectos de una guerra así, pueden arrastrar a todo el sistema político.

La tercera etapa, parece haber empezado esta semana. Todo lo anterior puede ser cierto pero la presencia masiva de Jaime Durán Barba y su heterodoxa visión respecto a la política tradicional y sus carencias o debilidades, en los medios de comunicación, con gestos oficiales como la celebración austera y sencilla del 25 de Mayo, demuestran que el gobierno responde a las críticas con más budismo zen: las ignora pero recalcula y sigue su camino, aunque en éste, no deja de sorprender con algo distinto. Cerró la película con los gobernadores, iniciada con la foto en Olivos, comprometiéndolos en Córdoba, mediante un pacto fiscal explícito, por el cual, Macri se compromete a pagar en cuotas la deuda fiscal generada en el kirchnerato y sentenciada por la Corte de Lorenzetti en diciembre mismo. Educación resolvió el conflicto salarial con los docentes de 58 Universidades pùblicas, que tenía en vilo a millones de alumnos y sus familias.  Lanzó la campaña política de cara a las legislativas del 2017 y en ello, cobra relevancia la candidatura a senadora por la Provincia de Buenos Aires, del ariete judicialista con la que cuenta "Cambiemos", Elisa Carrió. Avaló la candidatura de Malcorra como Secretaria General de la ONU, que en caso de que se concrete (no será sencillo en virtud de las otras poderosas candidaturas), se convertirá en una contracara laica -pensando en Francisco- de proyección mundial. Hasta Macri se atrevió a enfatizar la necesidad de "cambiar" también todo el mundo que rodea al fútbol argentino, símbolo de opacidad, mediocridad e improvisación dirigencial, económica e institucional. Pero lo más gravitante, en términos de políticas públicas, es esta nueva decisión reciente de pagar la deuda de los jubilados, atada a un blanqueo de capitales -con penalidades, muy diferente al K de 2014, incluyendo una megaprivatización de acciones estatales del ANSES en empresas privadas-, todo ello a través de una nueva ley que deberá discutirse en las próximas semanas, aunque seguramente con el apoyo de la oposición -excepto detalles-. Esta decisión se enmarca en una Argentina, en la que sus ciudadanos poseen 400 mil millones de dólares declarados y no declarados dentro y fuera del país y una deuda social interna que el gobierno busca pagar a 2,5 millones de jubilados. Para un Macri al que lo ofende notablemente que lo subestimen y que odia que lo sigan identificando con "los más ricos" o insensible a las necesidades sociales, esta jugada política de largo plazo, no sólo repara deudas históricas sino que satisface debilidades de su ego. 


Al observar que las críticas de la segunda etapa no construyen nada alternativo, el gobierno ahora se anima a recuperar el terreno. Lo hace en soledad, sin pactos políticos de envergadura, excepto los coyunturales (por ejemplo, la de los gobernadores en estas horas, con el proyecto de ley sobre jubilados) y, como recomienda Durán Barba, en la medida de lo posible, lejos del peronismo.

La presencia de etapas en tan poco tiempo, demuestran la imposibilidad de pensar un gobierno hermético, uniforme, monocorde y puramente racional; por el contrario, aún en un gobierno tecnocrático y postmoderno como el del Frente Cambiemos, que entusiasma o moviliza poco, gobernar conlleva necesariamente altibajos o vaivenes, no sólo respecto a la opinión pública, sino en el propio proceso decisorio (la formulación y ejecución de políticas públicas). 

Mientras tanto, la sociedad argentina atraviesa un baño de realismo: una cosa es votar "el cambio" y otra, muy diferente, es vivirlo y afrontar sus costos. Esa es la verdadera pulseada que experimentamos hoy: hasta qué punto, queremos cambiar y "atravesar el Rubicón" para revertir la decadencia y pasar al umbral del desarrollo, como ningún otro país latinoamericano.


martes, 24 de mayo de 2016

JOAQUIN FERMANDOIS Y LA GLOBALIZACION

domingo, 15 de mayo de 2016

LA UNIVERSIDAD PUBLICA ARGENTINA DEBE REPENSARSE

Quiero mucho a la Universidad pública argentina. En un claro ejemplo de movilidad social, pertenezco a una familia, cuyos tres hermanos constituyeron los primeros en graduarse en los años setenta y ochenta, en el nivel universitario, tras generaciones enteras. Participé en mi infancia y adolescencia, de lo que significa en términos simbólicos, el estudio, el resultado final del mismo y todo lo que rodea al proceso educativo universitario. Mediante examen de ingreso, el último impuesto por la dictadura militar que feneció en 1982, me tocó a mí, ingresar a la Universidad en 1983, año bisagra de la historia política argentina. Allí viví mi socialización política: como elector, participé en la selección de los sucesivos gobiernos universitarios en mi Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR, asistí a las primeras asambleas universitarias y hasta milité, primero en una agrupación independiente (AIRU) y luego, en la liberal UPAU, la cual terminó siendo el brazo universitario de la vieja UCEDE, tercera fuerza nacional y la cual tuvo el privilegio de colocar a los primeros diputados liberales en la historia del Congreso argentino.






También fui testigo de las primeras políticas universitarias de la democracia, con sus ventajas y falencias: el ingreso irrestricto, el cual siempre objeté porque creo en el mérito y en el esfuerzo más que en la inclusión por la inclusión misma; la "gratuidad" de los estudios universitarios, financiada por supuesto, por nuestros impuestos, aun de los que nunca pisaron una Casa de Altos Estudios; la expulsión y hasta exoneración de profesores del "viejo régimen", vía asambleas estudiantiles, juzgados sin defensa in situ, por cargos ciertamente políticos y arbitrarios; el gobierno de los no docentes, gradualmente convertidos por obra y gracia de las componendas políticas, en verdaderos dueños de las Facultades; el deterioro de las condiciones edilicias y de infraestructura educativa; el deterioro salarial docente, por la inflación y demás flagelos, que nunca se corrigieron sustancialmente, a lo largo de 33 años. Pero claro, sí defendí a rajatabla, la autonomía universitaria, porque ése era el mejor método para que la propia Universidad argentina autocorrigiera sus debilidades, para que no degeneren en lacras imposibles de superar. Era la propia comunidad académica la que debiera haberlo hecho, pero aparentemente por el punto en el que estamos y motiva este análisis, no lo ha hecho.

Luego continuó mi vida como graduado universitario, trabajando en fundaciones y demás, pero nunca entendí algo que creo, es un enorme déficit pendiente de las Universidades: la desconexión con el mundo laboral y el de sus graduados en particular. No hay ninguna articulación institucional, ni desde el Ministerio, ni desde la Secretaría de Políticas Universitarias ni desde las propias Facultades, que vincule de manera permanente a quienes nos graduamos con nuestras viejas Casas de Estudios, excepto claro está, aquellos que siguen relacionados, porque inician y prosiguen la carrera docente, en las mismas unidades académica que los vio nacer.

Los ochenta terminaron con una situación presupuestaria y salarial caótica, acorde a la hiperinflación con la que culminó Alfonsín su mandato. Muchos colegas recuerdan los paros docentes de 1988 y 1989, que les hicieron perder varios turnos de examen y retrasar el final de sus carreras. Ya no era mi caso, porque egresé en agosto de 1988, previendo que la situación se iba a deteriorar día a día. Siguió el menemismo y sus diez años de Convertibilidad, donde el salario quedó congelado pero no había inflación. 

Fueron años en donde se institucionalizó el organigrama ministerial dedicado a las Universidades, que crecieron en número, casi llegando a las 40, creándose en el conurbano bonaerense pero también otros puntos del mapa argentino, por ejemplo, en el centro del país, en Córdoba, más exactamente, en Villa María, mi reducto laboral docente desde 1999. En un ejemplo claro de cómo se generaban y aprobaban esos proyectos universitarios, la ciudad, en aquel momento, gobernada por los radicales, pergeñó un proyecto universitario interesante, lo consensuó con peronistas e independientes, cobijó a los institutos de enseñanza terciaria, los mismos que ahora Macri quiere volver a reconstituir y que en ese momento, estaban amenazados por el gobernador cordobés, el padre del actual intendente de la capital mediterránea, el dentista Ramón Mestre y lo presentó vía un diputado oficialista que ofició de "lobbysta", D`Àlessandro para que se cree la Universidad. Esta salió finalmente favorecida, sobre otros cuatro proyectos cordobeses, lo cual revela la cantidad de sueños y expectativas universitarias que existen en el país, desde hace larga data, aunque nunca se tenga en cuenta o se piensen, en función de las posibilidades financieras y presupuestarias del país. Tampoco hay quien afirme, desde el gobierno, si tiene o no sentido abrir tal o cual Universidad en tal o cual punto del país, si es necesario, si es pertinente, si es viable, si es útil. El propio Menem también favoreció la creación de Universidades privadas, desde la UAI, vinculada originalmente a la surcoreana Secta Moon, hasta la UCEMA, de los monetaristas Fernández y Rodríguez que pasaron sin pena ni gloria por el elenco gobernante pero lograron sí oficializar su privado Centro de Estudios pasando por la Austral, ligada al Opus Dei. Como se ve, la Universidad argentina, quedó presa de intereses particularistas, pero en el caso de la pública, tampoco el peronismo, resolvió reconfigurarla. Creó nuevas sin criterio, pero hibernó las existentes, legitimando insólitas y variadas alianzas entre radicales, agrupaciones de izquierda, socialistas y unos poco peronistas (siempre marginales en el ámbito electoral universitario) y ayudó a generar Universidades privadas, premiando a "amigos y allegados. Como única mención digna de destacarse, tal vez, la CONEAU, el organismo multipartidario que se encarga de "evaluar" de una forma muy especial, es una criatura que nació con el menemismo. De todos modos, ya en 1999, quedaba claro que el sistema universitario era todo menos un "sistema", más bien sólo un "conjunto".



Tras dicha década, que ya empezó a usar y cooptar la docilidad de Decanos y Rectores, más las cúpulas gremiales de docentes y no docentes,  que optaron por privilegiar sobrevivir individualmente a costa de cambiar las estructuras institucionales y de incentivos salariales y presupuestarios, que gobiernan las Universidades, accede al poder presidencial, el radical De La Rúa, al frente de una Alianza, donde convergían intereses universitarios. Muchos docentes antiperonistas, votaron y se ilusionaron con la Alianza. Pero cuando en el año 2001, el también radical (y liberal), quien hizo toda su carrera estudiantil, militante y profesional en la UNLP, entonces Ministro de Economía, Ricardo López Murphy, no por convicciones, sino por necesidad presupuestaria, dada la pesada herencia de deuda dejada por el menemismo, planteó la necesidad de reducir los sueldos en un 30 %, arancelar los estudios universitarios y hasta provincializar las Universidades nacionales, los docentes y no docentes universitarios, liderados por la elefantiásica UBA, que había tolerado más de dos décadas de la corrupta y feudal gestión del Rector también radical (pero de la línea interna opuesta a López Murphy), Shuberoff, salieron a las calles, provocando el derrocamiento del "osado" Ministro. Los mismos que, meses más tarde, cuando el gobierno de Eduardo Duhalde (peronista no menemista), devaluó también un 30 % y provocó el default de la deuda argentina, se llamaron a un increíble silencio, porque en realidad, ya empezaban a pergeñar su extraña y servil alianza con el nuevo poder. En efecto, los universitarios adhirieron a Duhalde y mucho más aún, a su "delfín" para las elecciones de 2003, el patagónico Néstor Kirchner, quien finalmente, provocaría el renunciamiento de Menem en la segunda vuelta presidencial.

Se inició allí, lo que los universitarios argentinos, en una buena mayoría, consideran el período "más brillante" de la historia universitaria argentina. En efecto, pueden leerse algunos de esos "logros" con los que el kirchnerismo construyó su "relato" logrando la adhesión ciega de la comunidad universitaria argentina, de peronistas, progresistas, radicales, izquierda y hasta trotzkistas, a lo largo de estos años, en este artículo de Alejandro Grimson en Página Doce: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-299222-2016-05-13.htmlGrimson pertenece a esa pléyade de "intelectuales" que fueron seducidos por el nuevo gobierno y también cooptados en la paraestatal  "Carta Abierta", un grupo algo heterogéneo de aplaudidores permanentes de las políticas educativas kirchneristas, integrado por filósofos, antropólogos, comunicadores, periodistas, escritores, profesores universitarios, etc. 

Respecto a las políticas públicas del kirchnerismo hacia la Universidad, el capítulo salarial merece una atención especial. Tras la fenomenal devaluación del 2001, los salarios públicos quedaron licuados por la inflación renaciente y recién en el año 2005, producto de complejas negociaciones con los gremios y en donde, el gobierno dividió aún más el movimiento sindical, creando la oficialista FEDUN, sobre la base del gremio docente de la siempre elástica UBA, pudieron recuperarse y superar por un par de años, a la inflación. Esto explica en gran medida, la quietud  y el conformismo salarial de los docentes durante años, a pesar de que en el bienio 2008-2009, los sueldos volverían a atrasarse pero CFK a través de sus Ministros de Economía lograrían apelar a acuerdos salariales con aumentos desdoblados en el año, superiores a la inflación artificial del INDEC pero inferiores a la inflación real estimada.Lo mismo haría haría tras la devaluación de enero de 2014.

Sin ningún tipo de variantes, el Ministerio de Educación continuó con los instrumentos usados por el menemismo en la década anterior. Incentivos, un ingreso extrasalarial "en negro" que cobran los docentes universitarios en tres cuotas durante el año, pero con 12 meses de retraso; becas presidenciales para estudiantes; programas de intercambio con alumnos latinoamericanos -sí, la Universidad argentina subsidia a 40000 alumnos del continente que consiguen en nuestro país, el acceso libre que no obtienen en sus naciones de origen-; ampliación de las becas del CONICET a miles de jóvenes graduados docentes, para especializarse en estudios de postgrado tanto en Ciencias Sociales como en Básicas, sin ningún criterio de planificación nacional del recurso humano calificado, excepto el clientelar; mejoramiento edilicio de algunas Universidades y construcción de nuevas instalaciones para laboratorios especializados en genética de semillas, como el de la UNR, para empresas privadas como el holding agropecuario Los Grobo, en otro sinsentido de la contradictoria CFK; estímulo a investigaciones científicas (vacunas, satélites, reactores nucleares) pero en instalaciones de las Universidades en numerosas ocasiones, en estado precario, al margen de las normativas vigentes, como se comprobó en el lamentado accidente en un laboratorio o planta piloto de la UNRC, que dejó un saldo luctuoso de 7 muertos en 2007; cientos de contratos de triangulación de obras públicas o camuflado de prestaciones de asesoramiento técnico que no se concretaban, en Universidades, esta vez manejados discrecionalmente por el Ministerio de Planificación del hoy procesado Arquitecto Julio De Vido, etc.

La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, fue otro hito de la política kirchnerista. Los Kirchner siempre imaginaron a partir de las sugerencias de Lula y Chávez, la necesidad de poner a todo el sistema científico argentino, al servicio de un esquema de producción industrial nacional, con un Estado omnipresente y orientado al consumo del mercado interno. Los años noventa, con la globalización, eran la contracara de este proyecto que en realidad, recogía mucho de los antecedentes de los años cincuenta y sesenta, bajo otros contextos. En términos prácticos, ese desdoblamiento ministerial implicó mayor participación e injerencia del Ministerio a cargo de De Vido.

En un contexto de mayor presupuesto universitario en función del PBI, como nunca antes, con más programas y más alumnos, nadie se preocupó ni por los procesos ni por los resultados. Se gradúan apenas entre el 10 y el 30 % -según Facultades- de los que ingresan en las Universidades estatales y apenas el 40 % en las privadas. A pesar de la Ley 27204 de noviembre de 2015, que el kirchnerismo trató de amarrar, garantizando aún más el ingreso sin restricciones, la población de ingresantes ya ni siquiera es tan masiva como antes, porque deserta el 50 % en el secundario y Argentina tiene hoy a pesar de tanto discurso universalista y de accesibilidad gratuita, menos alumnos proporcionalmente (un total de 1,5 millones, repartidos en un 80 % estatales y 20 % privados) que el sistema universitario chileno (1,13 millones), hasta hace poco, arancelado, con esquema de créditos y con una dura prueba nacional anual de ingreso. En 12 de las 58 Universidades estatales, más del 80 % de los estudiantes aprobó apenas una sola materia. En el cuadro general, el 44 % de los estudiantes no aprueba más de una matería por año. Esto hace  que las erogaciones presupuestarias de las que se jactaba el matrimonio Kirchner en favor de la educación universitaria, pierdan valor. Según Alieto Guadagni, en el año 2011, el presupuesto para las 40 Universidades de aquel entonces, con 70.370 graduados, era de 4.548 millones de dólares (18.829 millones de pesos), es decir, que cada graduado costó 64.633 dólares.

Véanse al respecto, estos links: 
http://chequeado.com/ultimas-noticias/fortuna-un-egresado-de-una-universidad-publica-cuesta-mas-que-en-la-privada-mas-cara/,
http://chequeado.com/el-explicador/claves-para-entender-el-presupuesto-universitario-y-su-vinculo-con-los-paros/
http://chequeado.com/ultimas-noticias/llach-el-porcentaje-invertido-en-2010-en-educacion-ciencia-y-tecnologia-es-casi-identico-al-del-periodo-1999-2001/
http://www.lanacion.com.ar/1820557-que-la-politica-no-corrompa-las-nuevas-universidades

Siguen existiendo alumnos crónicos, como en mi vieja época de estudiante, el plazo de permanencia promedio en las carreras aumentó y la desigualdad social también creció, porque si bien algunas Universidades del interior, permitieron graduarse a las primeras camadas en una familia, los alumnos de las Universidades más grandes en las capitales más pobladas, siguen siendo de clase media que bien puede costearse una Universidad privada. En la Argentina asiste a la Universidad, el 43% de los jóvenes del quintil superior en la distribución del ingreso, pero apenas son alumnos universitarios el 12% de los jóvenes de los hogares pobres -en Chile, el 17 %-. La calidad es menor, se sigue estudiando con fotocopias y no libros y no hay ningún incentivo en la escala salarial docente, para que un buen docente gane más que un mal profesor: ambos cobran por antigüedad. El docente universitario sigue ocupando un rol de poca relevancia social y hasta graduados de algunas carreras que contaban con prestigio social, hoy lo han perdido. Tantos años hablando de la plétora médica argentina, en uno de los países con mayor cantidad de médicos por habitante, se siguen abriendo sin control, nuevas carreras de Medicina y los graduados ya empiezan a trabajar en empresas de ambulancias, como choferes o camarilleros. En el lugar opuesto, no hay suficientes ingenieros en telecomunicaciones o geólogos. 

Cómo se explica entonces el "éxito" y la seducción del modelo K sobre los profesores universitarios? Vía la prédica y distorsión de la historia argentina, con el legado de los DDHH y los desaparecidos, cuestión a la que se ha referido suficientemente Ceferino Reato, incluso creando entre las 18 nuevas Universidades desde 2011, una con el nombre de "Popular de Madres de Plaza de Mayo" (hoy intervenida por sus enormes irregularidades); mediante la incorporación de docentes e intelectuales a los medios públicos de comunicación; con un léxico claramente antiprivatista; alimentando el resentimiento de enormes capas de clase media, contra el campo y empresarios, a través de su aparato propagandístico estatal; estimulando la inclusión de leyes postmodernas, como la de aborto o uniones civiles gays, con las que atraería más a los universitarios (docentes y estudiantes); pero sobre todo, con un enorme poder manipulador, vía la política rudimentaria pero eficaz de "la chequera y el látigo"sobre Rectores y Decanos de las ahora 58 Universidades públicas, el kirchnerismo logró que la Universidad argentina hoy, sea mayoritariamente recelosa o refractaria al proyecto Macri. Que no es el mismo de López Murphy, sin pretender siquiera en pensar en arancelar, privatizar, provincializar ni ajustar las Universidades, pero que decididamente y esto es lo más preocupante, a diferencia de otras áreas, no tiene muy claro qué hacer con ellas, tal vez, porque precisamente a priori, no les son tan afines aunque tampoco quisiera obrar de manera manipulativa, como lo hizo el gobierno antecesor. Un ejemplo elocuente de "ese mitad de camino" en el que queda el gobierno de "Cambiemos", fue el nombramiento de un verdadero "outsider" al sistema universitario argentino, como el productor televisivo de "Animales Sueltos", Juan Cruz Avila, al frente de la SPU en enero, lo cual fue rechazado de inmediato por toda la comunidad universitaria, por extemporáneo e irrespetuoso al "sistema".

Hace un mes, estalló el conflicto salarial. Producto de la devaluación de diciembre de 2015 y el tarifazo de febrero de este año, recrudeció el reclamo salarial de los 130.000 docentes universitarios que ocupan 170.000 cargos más 12.000 preuniversitarios (con 23.000 cargos en colegios de las Universidades) y entonces, Macri se enfrentó a un plan de lucha gremial docente a la antigua, como en los ochenta, que incluye paros, cortes de calles, marchas, clases públicas, etc., sobre la base de la unión de las cinco centrales sindicales docentes, que antes estaban desunidas. El jueves pasado, en Plaza Houssay, enfrente del Palacio Pizzurno, donde se sitúan el Ministerio de Educación y la SPU, los docentes y estudiantes fundamentalmente de la UBA y algunas Universidades kirchneristas, se concentraron para leer discursos en contra del "ajuste" y la "defensa" de la Universidad pública. Estamos en 2016 pero pareciera en las cabezas de quienes estuvieron allí, que estamos en el caótico 2001. Lo paradójico que allí, estaban todos, incluyendo los ex funcionarios K como Filmus, Sabatella, Abal Medina, Tomada, etc.




Independientemente de que se llegue a un acuerdo salarial final, lo que falta es otra cosa. Un verdadero debate sobre el sentido y el rol de la Universidad pública argentina. En tal sentido, es interesante el artículo de Luciana Vázquez, el mismo jueves 12 en el Diario La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1897746-un-tabu-que-nadie-se-atreve-a-discutir.

Macri, un admirador del ex Presidente desarrollista Frondizi, el último estadista (intelectual) en tener claro un proyecto educativo universitario integral, debe admitir que no basta con afirmar que los docentes deben trabajar pensando en el "cambio climático" o generar nuevos emprendimientos en la cabezas de sus alumnos, futuros graduados.

Porque para que ello ocurra, tendrá que escoger y ejecutar políticas de mediano y largo plazo para modificar todo aquello que los actores de la Universidad argentina han resistido a lo largo de décadas: objetivos académicos y científicos más claros, que hagan converger planificación con autonomía; estructuras salariales y de incentivos, que premien a los mejores docentes; transparencia en la gobernanza, auditando oficialmente los presupuestos de cada Universidad; asegurar mecanismos de participación política genuina, con pluralismo en las listas de gobierno y sindicales,; un debates profundo y no cosmético al interior y al exterior de cada institución académica, sobre el papel de la Universidad en la sociedad; articular acciones con el nivel secundario -algo que sí está dispuesto a apoyar Bullrich-; complementar políticas y objetivos con el Ministerio de Ciencia y Tecnología y, revisar por qué no, los principios sacrosantos y poco realistas del ingreso irrestricto y el cogobierno universitario.

Lo peor que pueda ocurrir es que la Universidad pública, financiada por todos los argentinos, se anquilose, se aísle, se convierta en un "sistema" abroquelado de intereses particularistas, que la desvíen de su rol primordial: formar a millones de argentinos, con un nivel de calidad superador, no sólo inclusivo.



domingo, 8 de mayo de 2016

EL EXCENTRICO MR. DONALD TRUMP: CAMINO AL CIELO DE LA CASA BLANCA?

El año que Donald Trump transformó la política de Estados Unidos

Cómo el multillonario neoyorquino pasó de ser un excéntrico al que nadie tomaba en serio al líder del Partido Republicano y candidato a suceder a Obama

MARC BASSETS, DIARIO EL PAIS, MADRID, DOMINGO 8 DE MAYO DE 2016.

Al principio se hablaba del verano de Trump. "En diciembre ya ni nos acordaremos de él", dijo en Washington a un colega más joven un periodista que había cubierto otras elecciones presidenciales. En toda campaña electoral hay candidatos que suben efímeramente en los sondeos para después caer en el olvido. Donald Trump —un constructor inmobiliario y presentador de reality shows; un excéntrico, más conocido por sus rascacielos y sus mujeres que por unas ideas políticas, que nadie tomaba en serio— lo tenía todo para ser uno de estos candidatos. Una moda pasajera.
Pero el verano de Trump dio paso al otoño de Trump, que dio paso al invierno de Trump, y a la primavera de Trump. Esta semana, tras la retirada de los últimos rivales que quedaban, Trump se ha convertido en el candidato del Partido Republicano a las elecciones presidenciales del 8 de noviembre. Esta es la crónica, en cinco momentos, de uno de los ascensos más fulgurantes e inesperados en una campaña presidencial en las últimas décadas.
16 DE JUNIO 2015
El día anterior, el 15 de junio, Jeb Bush había anunciado su candidatura con un discurso milimetrado —demasiado milimetrado— en Miami. Bush partía como el favorito en la nominación para las presidenciales de noviembre de 2016. Era el candidato con más dinero, el mejor conectado con el estamento del partido (su padre y hermano fueron presidentes) y el más experimentado (fue gobernador de Florida). Además, hablaba español: apelaba al electorado latino, cada vez más decisivo en las elecciones presidenciales. El anuncio de la candidatura de Trump en Nueva York, un día después, quizá habría quedado en anécdota de no ser porque prometió la construcción de un muro en la frontera con México, acusó al gobierno mexicano de enviar a criminales a EE UU. Fue el primer golpe mediático. El anuncio de Bush pasó al olvido. Trump también culpó a México y a China de aniquilar los empleos de EE UU gracias a los acuerdos comerciales que facilitan trasladar fábricas a estos países. La caja de truenos estaba abierta: he aquí el candidato que proclamaba lo que muchos votantes republicanos pensaban pero no se atrevían a decir. Pero todavía faltaría tiempo para que sus competidores y su partido se lo tomasen en serio.

6 DE AGOSTO DE 2015

"En agosto", dice el historiador de Princeton Julian Zelizer, "empecé a pensar que podía llegar lejos. Vi su capacidad para generar atención y, en sus apariciones iniciales, Jeb Bush me parecía flojo. La combinación de ambas cosas me indicó que tenía potencial, que no era un chiste". El día 6 de ese mes, Trump llevaba 15 días encabezando los sondeos de la campaña para la nominación republicana, pero casi nadie creía que fuese en serio. En el primer debate televisado participaron diez candidatos. Trump fue el único que eludió comprometerse a apoyar al nominado final si este no era él: reveló, de esta manera, que no se sentía ligado al partido. También se encaró con una de las moderadoras, la periodista estrella de la cadena conservadora Fox News, Megyn Kelly. Días antes, había cuestionado el heroísmo del senador republicano John McCain, prisionero de guerra en Vietnam. En el pasado, cualquier otro republicano que hubiera cometido una de estas tres faltas se habría descalificado. Con Trump era distinto.
7 DE DICIEMBRE 2015
Habían pasado unos días de los atentados de San Bernardino (California) y París, perpetrados por musulmanes. Trump anunció que, si era presidente, prohibiría la entrada en EE UU de todos los musulmanes. Entre sus competidores, las protestas fueron, o bien tímidas, o bien inexistentes. Los republicanos creían que el mensaje de Trump calaba entre el electorado, o que, cuando un mes después empezase el proceso de votaciones, el fenómeno se diluiría. Pensar que los dirigentes del partido serían capaces de frenarlo fue un error. Por entonces, Trump llevaba meses siendo una presencia constante en los medios de comunicación: un maestro del entretenimiento y un imán para las audiencias. El establishment falló. "Sobrestimaron lo fuerte que es el llamado establishment. Y  minusvaloraron lo bien que podía hacerlo alguien lejos del liderazgo formal del partido si sabía cómo prosperar en los medios", dice Zelizer. "Él entiende los medios, lo que no es sorprendente porque ha estado durante buena parte de su vida en televisión, y los usa con efectividad para contrarrestar el poder de los líderes del partido. Y, al mismo tiempo, a muchos republicanos no les gustan los líderes de su partido. La gente no se dio cuenta de esto, y él sí".

9 DE FEBRERO DE 2016

Una semana después de perder en los caucus (asambleas electivas) de Iowa, Trump venció en las elecciones primarias de New Hampshire. Fue el inicio del paseo triunfal que le ha catapultado a la nominación. En las siguientes semanas, sus rivales fueron cayendo uno a uno. Trump conectó con las bases del partido que sentían abandonadas por sus dirigentes. Las bases rechazaban las guerras en países lejanos, los acuerdos de libre comercio, los recortes en el estado del bienestar y la apertura del país a los inmigrantes: todo lo contrario que el dogma de las élites conservadoras. Trump captó el malestar con una economía desigual que ha golpeado a la clase media, y el racismo latente en algunos sectores del país. Zelizer cree que un momento clave para Trump fue cuando, tras la victoria en New Hampshire, empezó a ganar estados del sur. "Si puede ganar en estas áreas muy conservadoras, puedes llegar a la nominación", pensó. La victoria en Nueva York y varios estados del nordeste, a finales de abril, cerró los debates sobre la posibilidad de llegar a la convención de julio, que debe ratificar al nominado, sin un candidato, y demostró que Trump apelaba a amplios sectores del electorado republicano. "No sólo ganaba: ganaban con enorme ventaja".

3 DE MAYO DE 2016

Ese día Trump ganó en el estado industrial de Indiana con un mensaje proteccionista. Sus rivales abandonaron y, un mes antes del fin del proceso de primarias, se proclamó candidato de facto, pendiente sólo de que lo ratifique la convención. El Partido Republicano despertó metamorfoseado, con un nuevo líder, un hombre que ha hecho campaña contra los principios republicanos —colocándose a su izquierda, en muchos aspectos— pero en sintonía con sus votantes. Es un candidato que ha convertido el insulto en un arma política. ¿Qué ocurrirá en noviembre? Si, desde el verano pasado, Trump encabezó los sondeos republicanos, ahora la probable candidata demócrata, Hillary Clinton, encabeza los sondeos ante Trump para las presidenciales. Clinton parte con ventaja, pero pocos se atreven a hacer más vaticinios. "Donald Trump recibirá la nominación republicana y nada volverá a ser igual", escribe la columnista Peggy Noonan, que redactó algunos de los mejores discursos de Ronald Reagan. "La manera de hacer política en América ha cambiado y no volverá atrás".

PUERTA SEMIABIERTA A TURQUIA PARA ENTRAR A LA UE?

Bruselas avala que los turcos viajen a Europa a partir de julio sin visado

Ankara aún debe cambiar sus leyes antiterroristas para acogerse a esa medida

LUCIA, ABELLAN, BRUSELAS, DIARIO EL PAIS, MADRID, MIÉRCOLES 4 DE MAYO DE 2016.



La Comisión Europea ha ofrecido este miércoles el mayor aval político otorgado a Turquía desde que aprobó su candidatura a integrarse en la UE, en 1997. Bruselas propone eximir de visado a los turcos que viajen a Europa a partir del 1 de julio, un compromiso recogido en el acuerdo que adoptaron los Veintiocho con Turquía en marzo para frenar la llegada masiva de refugiados a Grecia. El Ejecutivo comunitario abre así camino a una delicada decisión que deberán adoptar el Consejo Europeo –representa a los Estados miembros- y la Eurocámara.
Hace un mes y medio, cuando los jefes de Estado y de Gobierno rubricaron el pacto para expulsar refugiados a Turquía a cambio de acelerar la desaparición de visados, entre otras medidas, Ankara cumplía pocas de las 72 condiciones fijadas para permitir los viajes sin trámites consulares. Hoy el país vecino cumple 65, según el análisis de la Comisión, que confía en que las otras siete se alcancen en las próximas semanas.
Más allá de los criterios técnicos, el número dos de la Comisión, Frans Timmermans, ofreció una justificación política para tender la mano a Turquía. “En los últimos años, en los que no ha habido implicación con Turquía, ¿qué ha pasado con la libertad de expresión?”, se ha preguntado, sugiriendo que ha sido precisamente el distanciamiento con Ankara lo que ha alejado al país de los estándares europeos. “Se están alejando de nosotros. Esa tendencia tiene que cambiar”, ha concluido.
De los requisitos por cumplir, dos (el acuerdo de readmisión de extranjeros con toda la UE, no solo con Grecia, y la actualización de los pasaportes biométricos para que sean aceptados en Europa) están previstas por calendario para el mes de junio. Las otras cinco no tienen fecha clara e incluyen cuestiones salvables como las normas de protección de datos y otras mucho más complejas, como la lucha contra la corrupción y, sobre todo, la definición de terrorismo.
El capítulo sobre terrorismo puede acabar frustrando la negociación, admiten fuentes europeas. Porque lo que la UE pretende es que la definición de terrorismo se ajuste a los principios comunitarios. Ahora, por ejemplo, Turquía puede atribuir propósitos terroristas a personas que simplemente se muestren críticas con el presidente, Recep Tayyip Erdogan, o cometan delitos que Europa nunca consideraría terroristas. Está por ver que el Gobierno de Ankara, en pleno endurecimiento de su posición hacia los kurdos y con numerosos ataques a la libertad de expresión, presente en pocos días una legislación que satisfaga al Parlamento Europeo, cuyo voto es necesario para liberar a Turquía de los visados.
El presidente de los liberales en la Eurocámara, Guy Verhofstadt, ya ha dado una primera muestra a este respecto. “Solo habrá acuerdo si Turquía cambia las leyes antiterroristas que se están usando para silenciar a periodistas”, ha expresado en un comunicado. Fuentes comunitarias admiten que lo que se pretende pactar va dirigido a evitar situaciones como el encarcelamiento de periodistas y rehúsan valorar qué ocurrirá si Ankara no ofrece una propuesta aceptable en junio.
La evaluación tan favorable a Turquía, no obstante, encierra una trampa. Solo los ciudadanos turcos con pasaportes biométricos de última generación podrán acceder a la UE sin visado. Y en la actualidad no hay ninguno emitido entre sus 79 millones de habitantes. El Gobierno de Ankara prevé empezar a fabricarlos en junio, pero su capacidad de emisión no excede los 10.000 diarios, explican esas fuentes comunitarias. Y además son caros. Así que el número de turcos con capacidad real para llegar a territorio europeo sin visado será muy limitado a corto plazo. Fuentes diplomáticas turcas consideran importante el respaldo político a la desaparición de visados, más allá de que los detalles técnicos no permitan en un tiempo ejercer el derecho.
Como mensaje tranquilizador a los países que temen flujos abultados de inmigración turca en su territorio, la Comisión ha propuesto también endurecer el freno de emergencia que permite a los Estados reintroducir los visados si constatan esas llegadas inesperadas. Pocos días después de que Alemania y Francia presentaran una iniciativa conjunta, Bruselas propone agilizar este mecanismo para que se puedan suspender la libertad de visados más rápidamente y para que la Comisión pueda actuar por iniciativa propia.
Junto con Turquía, Bruselas propone también eximir de visado a los ciudadanos kosovares con pasaporte biométrico. La decisión puede plantear problemas a los cinco países europeos (entre ellos España) que no reconocen a este territorio, antigua provincia serbia, como Estado.

LOS CONTROLES DE FRONTERAS SE PRORROGAN

Entre la amalgama de medidas sobre asilo y visados, la Comisión Europea ha avalado este miércoles la extensión por otros seis meses de los controles fronterizos —las suspensiones temporales de Schengen— que aplican cinco Estados del espacio de libre circulación (Alemania, Austria, Suecia, Dinamarca y Noruega).
La decisión se basa en las “graves deficiencias” detectadas en el control de las fronteras griegas y se adopta a pesar de la drástica caída en las  llegadas de refugiados a Europa, el argumento que justificó los controles.