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domingo, 1 de marzo de 2015

HACIA UN MUNDO JURIDICO Y FILOSOFICO TAMBIEN MULTIPOLAR


"Hay fuertes desafíos a la idea universalista de los derechos humanos"

Diálogos a fondo: Juan Pablo Scarfi, historiador. Fabián Bosoer


CLARIN, 1 DE MARZO DE 2015.


Rubén Digilio


Este historiador y politólogo argentino recibido en la UBA y doctorado en Cambridge trabaja sobre el derecho en la historia y la historia en el derecho. En su libro, “El imperio de la ley”, trata precisamente sobre la aventura político intelectual de un grupo de juristas americanos, del norte y del sur, que, hace un siglo, antes de la Primera Gran Guerra y en pleno ascenso de los EE.UU. como potencia imperial, se dieron a imaginar un mundo regido por normas que previnieran las guerras y promovieran la paz; normas basadas en la mutua aceptación antes que en la imposición de la fuerza. ¿Se equivocaron, fracasaron o simplemente anticiparon el mundo de nuestros días?
 
¿Cómo avanzar en la aplicación de un sistema jurídico internacional con tantas asimetrías, desigualdades y cuestionamientos, que ahora incluyen también cuestionamientos a sus propios fundamentos?
Hoy se ha vuelto cada vez más difícil articular un sistema jurídico de alcance universal por varias razones. La primera es que el multilateralismo y las ideas universalistas de justicia y derechos humanos han comenzado a verse como la mera extensión de la agenda internacional de los países más poderosos, Estados Unidos y Europa, sobre los países periféricos. Además, el escenario de la post-guerra fría sin un ‘hegemón’ ordenador produce formas diversas y superpuestas de conflicto y violencia que desbordan los marcos existentes de ordenamiento internacional de los estados. Desde los atentados a las Torres Gemelas hasta la masacre de Charlie Hebdo y expresiones como la del ISIS (Estado Islámico), tenemos una realidad que desafía el modo en que fue pensado y ordenado el mundo de la posguerra.
¿Esos cuestionamientos se asocian a amenazas a la civilización occidental?
Hay cuestionamientos que surgen del llamado “postcolonialismo”, una corriente que ha tenido un gran influjo en la política mundial y que sostiene que los valores legales universales que surgen de los impulsos de dominación imperial de los países dominantes son el producto de un clima de época. Los cuestionamientos desde afuera provienen desde la cultura y los valores asiáticos y también de grupos específicos dentro de la cultura musulmana que rechazan la idea de asumir como propios valores que atribuyen a la cultura occidental. Los primeros reclaman un entendimiento de los derechos humanos adaptado a los distintos modelos de desarrollo económico, político y cultural; los segundos guardan resentimiento contra la primacía de los valores y el legado occidentales, como en los tiempos de las Cruzadas y Guerras Santas.
La matanza de Charlie Hebdo provocó una gran polémica sobre la libertad de expresión, ¿qué implicancias tiene esto para la Declaración Universal de los Derechos Humanos?
La matanza de Charlie Hebdo mostró la encrucijada en la que se encuentra la tradición occidental de los derechos humanos. Quienes están dispuestos a matar por lo que consideran ofensas a sus sagradas creencias atentan contra este derecho que ampara a las comunidadesexcluidas de inmigrantes musulmanes que viven en condiciones marginales en Francia para hacer valer sus opiniones y reclamos. La reacción que provocó el asesinato de los dibujantes y periodistas indica, al mismo tiempo, que la reivindicación de esos derechos fundamentales sigue en pie en todas partes del mundo.
¿El tránsito hacia un mundo más multipolar y menos europeo-céntrico favorece o limita la posibilidad de una justicia internacional?
En principio un mundo multipolar debería favorecer el avance de una justicia internacional, es decir, la construcción de valores universales que no sean la mera traslación de las tradiciones de los países más poderosos al sistema internacional, sino que surjan de un auténtico pluralismo legal que incluya las distintas tradiciones jurídicas y la incorporación de todas ellas en un marco internacional legal común. Llegamos a un punto en el que vemos confrontar a quienes niegan la Declaración Universal de los Derechos Humanos asesinando, aniquilando o destruyendo sus conquistas y quienes llegaron a la conclusión de que estos valores se defienden bombardeando poblaciones o invadiendo países.
¿Cuál es el aporte latinoamericano -y argentino- a la construcción del sistema jurídico internacional contemporáneo, ayer y hoy?
Hay que recordar que hace un siglo, América Latina estuvo en la vanguardia reivindicando los ideales del derecho internacional, la no intervención, el multilateralismo, la autodeterminación de los pueblos y la condena de la conquista, frente a una Europa envuelta en la competencia imperial, la guerra y el intervencionismo militar. Luego, el apogeo de las perspectivas geopolíticas erosionó ese optimismo jurídico latinoamericano. Pero en materia de derechos humanos, tenemos ejemplos más recientes de jurisprudencia avanzada que se produjo en esta parte del mundo.

Copyright Clarín, 2015.

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