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sábado, 28 de marzo de 2015

CULPAR AL MUERTO

 
 
 
Dos países diferentes, dos situaciones absolutamente distintas, naturaleza de las muertes, también disímil, sólo cierta cercanía temporal. El Fiscal Nisman en Argentina, el copiloto de la subsidiaria de Lufthansa, Lubitz. Pero hay una coincidencia. En ambos casos, se los investiga, se los indaga, pero al extremo de difamarlos, descalificarlos, agraviarlos en su honra. En el caso del funcionario argentino, el gobierno y los medios se han encargado de "destrozarlo" moralmente (homosexual, con una vida licenciosa, empleado de embajadas, etc.); en el caso del aeronavegante germano, tal vez por intereses comerciales, la empresa y la justicia en las últimas horas, lo han tratado de depresivo, miope, etc. La pregunta es: puede ensuciarse así, gratuitamente a sendas personas ya difuntas, que no pueden defenderse? son ambos responsables de sus propias muertes? o la sociedad que acaban de abandonar, involucrando por supuesto a empresas y gobiernos, no puede tolerar, compartir en parte, su culpa? es una tendencia de nuestra postmodernidad, donde importa más la supervivencia de los vivos que el respeto a los que ya no están? Preguntas tal vez, sin respuesta.