Entrada destacada

viernes, 8 de mayo de 2015

OTRO VOTO AL MIEDO Y LA RESIGNACION EN GRAN BRETAÑA



Finalmente, ganaron los "tories". Con encuestas que profetizaban paridad y otra vez, fallaron, Cameron logró los escaños necesarios para vencer con bastante holgura sobre los laboristas del ya renunciado Milliband y los ex socios "libdem" del también renunciado Clegg. Los únicos que se salvaron de la debacle general, fueron los nacioanalistas escoceses. Qué balance puede hacerse entonces de las elecciones británicas? por qué votaron como votaron ingleses, escoceses, galeses y norirlandeses en el país más euroescéptico de Europa y donde más crudamente se vive una especie de "neothatcherismo sui generis"?

Primero, aparentemente, el oficialismo logró imponer su lógica de la promesa y eficacia de la austeridad. Ante escenarios inciertos de "salto al abismo" a la griega, los británicos privilegiaron el statu quo y en todo caso, castigaron como nunca, a laboristas, que han perdido toda credibilidad después de los enormes desajustes post crisis financiera del 2008 pero sobre todo, a los liberal-demócratas que traicionaron a su electorado esperanzado, al asociarse al conservadorismo en 2010. La opinión pública británica, con una memoria histórica habituada a la fenomenal reestructuración económica y social que significaron las políticas públicas lideradas por la "Dama de Hierro", no pretende vivir otra vez, al borde del precipicio y habiendo garantizado Cameron, cierta transición gradual, volvió a confiar en él.

Para el espectro laborista, es dramática la derrota, máxime porque ese lugar de alternativa al actual modelo, ahora parece ocuparlo el nacionalismo escocés. Este, revitalizado, tras el referéndum del año pasado, ha logrado captar al votante otrora laborista, que está decepcionado con la mimetización del viejo Partido, como casi toda la socialdemocracia europea, con el mensaje proausteridad de los conservadores, excepto algunos matices. Prefiere optar por los nacionalistas escoceses de la promisoria Nicola Sturgeon, que no sólo reivindican las viejas conquistas laboristas (mayor gasto social, mantener a Gran Bretaña en la UE, pacifismo antinuclear y fin de la alianza nortalántica), sino también una verdadera devolución de autonomía a Escocia, la promesa "tory" traicionada y hecha añicos, tras el referéndum de setiembre, en complicidad de los laboristas.


Párrafo aparte para Clegg y sus "libdem", quienes sufrieron el "efecto Chirac" de 1986. La cohabitación les ha resultado enormemente costosa, por acción, por la sociedad con los "tories" pero sobre todo, por omisión, el arrío de las banderas de mayor creatividad en el poder, y la oferta de algo diferente a los partidos tradicionales. Es un llamado de atención a los "Podemos", a los "Ciudadanos" y a todas las ofertas políticas novedosas del espectro europeo. Si Syriza queda encerrada entre su discurso y Berlín, el votante británico razonó sensatamente, para qué volver a apoyar a los "libdem" que eligieron el 10 de Downin Street en Londres y no se animaron a dejar sólo a Cameron. La responsabilidad política, muchas veces, es leída e interpretada de manera diferentes por los votantes. Dura lección para quienes prometen "novedad" y luego asumen el rol de Fausto y pactan con lo tradicional.

Finalmente, tampoco el UKIP de Nigel Farage (extrema derecha), tuvo el apoyo esperado Se demostró así que puede tenerlo en las elecciones locales, pero no en la nacional. Gran Bretaña no es Francia, aunque claramente, también es cierto, ese electorado, está hoy en el Partido Conservador. Esa necesidad que tiene éste de generar el referéndum por estar o no en la UE, legitima a esa porción del electorado, antieuropeo, antiBerlín, racista, antinmigración. Habrá que seguir mes a mes, la evolución del mismo porque en gran medida, esta Gran Bretaña, que ya no es la de antes, cada vez, más cerrada en si misma, cada vez más aislada, cada vez más encapsulada, dependerá de su evolución, en gran medida de cómo convivan los conservadores con esta franja del electorado, lamentablemente, cada vez más relevante.