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lunes, 27 de abril de 2015

CUARTO CAPITULO: P.A.S.O. PORTEÑAS Y NEUQUINAS

 
Me transmitía Fabiana Suárez (Fisherton CNN) hoy, que los analistas tienden a desvincular los resultados de las elecciones distritales de la gran decisión comicial nacional, de agosto y octubre. Sin embargo, no puede desconocerse la influencia de los medios de comunicación y las redes sociales, en el mundo político actual. La realidad se construye socialmente por lo que el impacto mediático, sobre todo, de los triunfadores y derrotados en las PASO capitalinas, se torna innegable en las voluntades y conductas de los habitantes de las otras Provincias, de cara a las elecciones nacionales. A manera de cuartos de final y semifinales, semana tras semana, la gente tiende a votar a ganador, escoge entre opciones con posibilidades para ello y tiende a desprenderse de las opciones antes seleccionadas, otrora derrotadas.

Ejemplos recientes de dicho fenómeno, sobran. Los votantes perciben que el macrismo crece o se mantiene como opción, el candidato del PRO se afianza discursivamente, se siente competitivo y eso hace que la mirada de la gente hacia él, también cambie favorablemente hacia su sector. Ganaba Michetti en las encuestas y cuando Macri impuso su preferencia hacia Rodríguez Larreta, varió el escenario, inclinando la cancha hacia su favor. Tiene un piso y no alcanzó su techo todavía, aunque para ganarle a un oficialismo poderoso como el kirchnerismo "sciolizado", deberá ampliar más aún su base de sustentación. Por el contrario, su gran rival en un espectro similar de votantes, Massa, en una semana, vio diluir su espacio a las catastróficas derrotas de Buzzi y Martínez en Santa Fe y de Nielsen en Capital. El 1 de mayo necesita con un acto en Vélez, resucitar como el "Ave Fénix" pero aunque su nivel de convocatoria sea importante, con la presencia tal vez, del Gobernador cordobés De la Sota y algunas figuras peronistas más, el cimbronazo de ayer apenas podrá disimularse.
 
Otro elemento significativo de relevancia política de la jornada de ayer, es el triunfo de los oficialismos, lo cual, genera alguna confianza futura al propio kirchnerismo "sciolizado". Rodríguez Larreta contó con su aparato de recursos humanos, presupuesto y obras, más el favoritismo de Macri y los partidos aliados (UPT, UCEDE, PD), los puso sobre la mesa y se llevó un triunfo, no arrollador, pero sí, cómodo sobre una Michetti, que apenas contó con el apoyo de algunos Ministros del gabinete (Lombardi, Chaín), el diputado Pinedo, el PDP, el sector de Pro Libres  y algunos jóvenes militantes, más allá de votantes que ajenos al PRO, estaban dispuestos a votarla pero que tal vez, a último momento, le dieron su espaldarazo a Lousteau u Ocaña, de ECO: Si al éxito del PRO Capital, se le adiciona el ejemplo neuquino, con el triunfo de los Sapag y su MPN, se revela cuán dificultoso es ganarles a los oficialistas de hoy en Argentina, porque además de todo lo mencionado, hay que agregarles la monstruosa pauta publicitaria oficial que manejan sobre medios y periodistas, hoy devenidos en intermediarios selectivos entre poder político y electores.

 
En tercer lugar, llama la atención la magnitud del voto "republicano" (PRO más aliados ex UNEN) en las elecciones capitalinas. Un 80 % votó en contra de un régimen político iliberal, como el kirchnerismo, aunque también debe recordarse que en ese porcentaje está contenido un cúmulo de ex funcionarios kirchneristas de la hoy lejana época dorada de la transversalidad de Néstor: los propios Lousteau y Ocaña, son representativos de la misma, habiendo pasado por el Ministerio de Economía y el PAMI, respectivamente. Este hecho revela cómo la nueva realidad se irá construyendo montada sobre la vieja: no habrá bisagra drástica entre una era que se va y otra que viene, sino un flujo que se irá diferenciando en sus colores, porque la sociedad argentina ya no tolera quiebres traumáticos como en los setenta, el `82 o el 2001.
 
Mi cuarta referencia alude al espacio opositor nacional. Macri sale fortalecido y máxime aún después del triunfo de su favorito. Pero la dinámica electoral también se aplica a él. Con el resultado de Santa Fe aún en ascuas (se están recontando los votos tras la desprolijidad socialista) y un triunfo de Larreta que no está asegurado en julio, si hay heridas en el michettismo sin restañar, el líder del PRO pone a prueba su liderazgo semana tras semana, con sus movimientos políticos. Debe impedir fuga de esos mismos votos michettistas, compensando de alguna forma a ese sector, debe consolidar la alianza con radicales, reutemistas y peronistas antiK pero sobre todo, por qué no, llegar hasta incluir al massismo, a pesar de su rotundo "no" ayer, con la excusa poco fundamentada de su otrora militancia K. Si pretende ganarle al todopoderoso oficialismo con Scioli a la cabeza, la coalición debe ser parecida a la mendocina de hace una semana atrás.

Párrafo especial para Scioli. Si hay orden desde la Rosada, de desactivar el conflicto con èl, la parodia del festejo de la derrota de anoche, deja mal parados a todos, a pesar del acto de realismo de Aníbal F. de hoy, pero sobre todo,  al gobernador bonaerense que arriesga mucho más que Tomada, Boudou o el propio Recalde. Tanta tolerancia, tanta lealtad al proyecto, tanta paciencia, tanto sacrificio, bien merecen el camino espinoso a la Rosada, pero en algún punto, lo que es visualizado como un virtud por parte del electorado, puede ser visualizado muy negativamente y puede quedar Scioli aferrado apenas a los K más duros. Es un riesgo que toma el ex motonauta, con una estrategia, que recién cuando comience junio y veamos extinguirse el plazo de las alianzas, cuan grande o intermedia, se configure la coalición en torno al PRO y la UCR, podremos comprobar si resulta eficaz o no en el mediano plazo. Hasta ahora, le sirve para ganar sobre Macri, pero sabe muy bien que su techo, con semejante estilo budista, puede estar próximo. El otro plazo importante para el sciolismo es el 9 de agosto, cuando se realicen las PASO en "la madre de todas las batallas", aunque también puede ser tarde, si el electorado de los distritos que hayan votado hasta esa fecha, le siguiera dando la espalda a los K.

Postdata: réquiem político para personajes tristemente célebres de la década K ayer. Los Ibarra, Lubertino, Cutzarida, Lozano y no pocos más que pronto olvidaremos, que demuestran una vez más, que ni siquiera la mediatización resucita o salva trayectorias "lìquidas".