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viernes, 11 de diciembre de 2015

MACRI: OTRA MIRADA, OTRO ESTILO, OTRA GESTION, OTRA POLITICA


El piloto del vuelo de LAN Argentina del viernes 11, Buenos Aires-Córdoba, compartió su alegría por el altavoz del avión, con los pasajeros, porque después de varios años, pudo usar la manga de acceso, que recordemos, había sido prohibida en los últimos años, producto de ese nacionalismo insano que caracterizó al kirchnerismo en vías de extinción post CFK.

El intendente de un pequeño pueblo de la Provincia de Buenos Aires, Exaltación de la Cruz, debe haberse sorprendido cuando recibió la noticia de la visita esa misma mañana, por parte del propio Presidente Macri en su primer acto de gobierno. 

La misma sorpresa en los rostros de Scioli, Massa, "el Adolfo" y Margarita Stolbizer, en pleno discurso inaugural, cuando los convocó para ese mismo viernes, a una reunión a la Casa Rosada. 

Un discurso que duró apenas 28 minutos y que estuvo exento de épicas, de historia, de culpas, de reproches, de herencias, de pasado, pero que abundó en titulares cortos para los diarios del día siguiente. 

Hasta las juras de los Ministros fueron rápidas, tornando palpable la intención de Macri de acabar lo más rápido posible con esos actos. 

Todo el protocolo se cumplió a rajatabla en tiempo y horario y hasta hubo adelanto de alguna ceremonia. 

El orden fue notorio en la organización de los actos de asunción y al mismo tiempo, la multitud caminaba relajada por las calles, con abundancia de banderas argentinas y unas pocas amarillas del PRO y otras rojiblancas radicales. 

El mismo país pero otro Presidente y otro estilo, otra gestión, otra política. Necesidad de acuerdos, consensos, pero también orden sin autoritarismo y mucha acción en desmedro de la retórica, aunque reemplazada ésta por comunicación institucionalizada (conferencias de prensa). Fue tal la frontera con el abismo en que vivimos con el kirchnerismo, que hasta lo normal, lo rutinario, lo banal, parece excepcional, singular, hasta exótico en Argentina. Todo ello con quizás, un exceso de ritualismo zen, sin necesidad de agravios o explicitaciones concretas. Habrá que habituarse.