Entrada destacada

jueves, 31 de diciembre de 2015

DESDE EL FARO DEL FIN DEL MUNDO, POR UN MEJOR 2016


En el último día de un año superelectoral en Argentina, el que puede -o no- ser recordado como el año del "Cambio" político y económico en democracia, las últimas horas transcurren en paz. 

Más allá de episodios como la sospechosa fuga, tiroteo y persecución de los supuestos responsables del Triple Crimen de General Rodríguez (conexión efedrina), la influencia de Cristina dejando sin presupuesto a Vidal, las inundaciones entrerrianas y el affaire Sabbatella-AFSCA, los nuevos aires de "normalidad" se respiran, incluso en la costa atlántica bonaerense, donde una huelga de guardavidas no logra quebrar la paz de Villa Gesell ni la de los turistas. No es poco en un país que ha pasado por diciembres muy inestables, que termina con un 40 % de inflación anual y que tiene, como consecuencia de ello, una gran cantidad de problemas públicos por resolver, que pero que al mismo tiempo, cuenta con nuevos equipos de recursos humanos al frente del Estado, otro estilo, otra filosofía mucho más positiva para encararlos y sobre todo, un humor social, no desbordante de optimismo, pero sí, más relajado y propositivo. 

Lejos física y espiritualmente del mundo desarrollado, con un lastre pesado de 12 años K, Argentina se apresta a vivir un 2016, que será dificultoso, seguramente en su primer semestre, pero que al mismo tiempo, puede convertirse -o no-, en una bisagra para la recuperación mental, económica y política del país. 

A veces, los países se recuperan desde el fondo del abismo o desde los márgenes, las lejanías. Tal vez, sea éste, nuestro lugar. Dependerá de Macri, su gobierno, sus reacciones y acciones, pero sobre todo, de cada uno de nosotros, los argentinos.