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lunes, 21 de diciembre de 2015

"CAMBIEMOS" EN EL PODER: VERTIGINOSA CARRERA DE ACIERTOS Y UNOS POCOS SINSABORES



Primera semana y algo más de Macri en el poder. Anuncios de cambios prometidos en la campaña, prácticamente al ritmo de uno o dos por día, buena receptividad de los actores involucrados, cierto nivel de beneplácito y hasta apoyo popular, oposición que oscila entre la sorpresa y el grito como excusa, ante el giro de los acontecimientos. Estos son impulsados por un gobierno,  más parecido al inicio de Néstor Kirchner, tomando decisiones y afrontando las consecuencias, que al final de Frondizi, un poco, el espejo en valores y estilos, para muchos de los nuevos habitantes de la Rosada y De la Rúa, con su lentitud, pusilanimidad y contradicciones.

Fin de retenciones agropecuarias e industriales, emergencia eléctrica, continuidad de subsidios universales a los pobres y al consumo, desgravaciones graduales en Ganancias para trabajadores sindicalizados, medidas antinarcóticos, elaboración de protocolos para regular los piquetes, son acciones que caracterizaron esa primera semana, a la que se sumó, la más esperada, desafiante y finalmente exitosa, la liberación del cepo cambiario y devaluación sincerada. Sin embargo, en tres frentes, dos domésticos y  uno internacional, Macri empezó a tener las primeras resistencias a su autoridad.

En el frente judicial y de relaciones de convivencia con la diezmada Corte Suprema heredada del kirchnerismo, la decisión de nombrar jueces en comisión, a pesar de su constitucionalidad, no fue políticamente, bien recibida. Con el apoyo del radical Sanz y su partido, pero con una Carrió algo disonante, la medida puede ser reencarrilada institucionalmente, con el objeto de lograr una adhesión legislativa más sencilla. Dio toda la sensación de ser la medida más emocional de todas las generadas por Macri, disfrazada, claro está, de racional: recortar el poder de Lorenzetti -recordándole su fallo de las Provincias acreedoras-  y dar muestras, una vez más, de ejecutividad, sin contrapesos injustificados. Tal vez no se hayan medido bien los efectos o, sobreestimado las capacidades propias.


En el plano mediático, las figuras macristas desfilaron por los medios de comunicación, sobre todo, alcanzando en el siempre oportunista Grupo Clarín, una importante exposición, pero igualmente, llamó la atención, el impacto de los actos de Sabbatella y Kicillof, sobre todo, en la ciudad de Buenos Aires, juntando miles de adherentes K, seguramente, muchos de los cuales, arriesgan sus contratos laborales con la nueva administración en diferentes áreas, o por el contrario, algo insólito, los conservan, con promesas de nueva fidelidad. Si se pretende mostrar gobernabilidad pero además, exhibir un verdadero pluralismo de voces, una nueva legislación de medios, más auténtica y realista que la anterior, terminará por reconocerse como necesaria en el 2016. Esto, mal que les pese, a los actores y protagonistas que salen a las calles.


Por último, en el plano diplomático, los argentinos amanecieron hoy con el virtual careo entre su propio Presidente y la Canciller venezolana, Delcy Rodríguez, a propósito de la vigencia de los DDHH y la situación de los presos políticos en aquel país, dado el empeño argentino, por denunciar la situación irregular de aquel gobierno al respecto y de alguna forma, buscar apoyo regional, para presionarlo o sancionarlo. Uno puede con legitimidad, preguntarse sobre el sentido o el sinsentido de introducir estas cuestiones axiológicas (e intervencionistas morales) como ariete de nuestra política exterior, que pueden ni siquiera, generar algún rédito en términos de la defensa de nuestros intereses nacionales, a los que tal vez, debieran resguardarse más en términos comerciales. Si se cree que incorporando estas temáticas, ello nos acerca a Washington y como consecuencia, nos destraba issues como los "fondos buitres" y el soporte a nuestras reservas del BCRA, pareciera que no se han aprendido las lecciones del envío de fragatas al Golfo en los noventa. Si se satisfacen compromisos previos con Lilian Tintori o las esposas de los demás presos políticos, peor aun, pues no debieran mezclarse esas causas valorativas con los ejes de una política exterior realista. Se estaría pecando del mismo ideologismo del que se acusaba, en otro sentido, a la administración CFK-Timermann. Es más, tal vez, nuestra Cancillería obtendría mayores ganancias en cuanto a la imagen de nuestro país, si por ejemplo, el gobierno o la justicia, obligaran a levantar el piquete insensato y violador de los derechos de terceros (muchos extranjeros), que hace días, realizan los trabajadores de una avícola que ganó mucho dinero en la era K, ahora al borde de la quiebra, en el camino al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, al estilo del cierre del Puente Internacional Fray Bentos-Gualeguaychú, tolerado y apañado por el kirchnerismo hace algunos años.

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez

En todo caso, Macri estaría afortunadamente para él, más pronto de lo esperado, experimentando en su propia piel, los límites que le impone la política a la gestión. Hay que subrayar que todavía al gobierno le falta sortear el test sindical: las restricciones de Moyano & Cía, se pondrán a prueba a partir del mentado pacto social que Macri pretende impulsar a mediados de enero. 

Será necesario retroceder uno o dos pasos, racionalizar bien, negociar mejor y continuar, evaluando correctamente, no pagar costos innecesarios. El cambio de ánimo social y de expectativas, así lo aconseja: hay que aprovecharlo a favor, en lugar de embarcarse en peleas inútiles, en un país harto de conflictos absurdos, entre nosotros mismos y con nuestros vecinos. Hay que demostrar una vez más, la eficacia del posibilismo sobre el maximalismo: el poder no se ejerce sólo confrontando, atados a dogmas, sino actuando con algunos principios rectores y logrando resultados satisfactorios, de manera aproximada a ellos.