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martes, 11 de agosto de 2015

BALANCE DE LAS ELECCIONES P.A.S.O.PREVIAS A LA PRIMERA VUELTA PRESIDENCIAL EN ARGENTINA

El mal clima acompañó a los votantes.  Foto:  LA NACION  / Julián Bongiovanni

Llegó el 9 de agosto, día clave del particular calendario electoral argentino, con comicios distritales con una frecuencia prácticamente mensual. Se desarrollaron normalmente las elecciones, aunque un día lluvioso, precedido y proseguido por jornadas también muy húmedas, afectó la concurrencia y un tercio del padrón no concurrió a votar, lo cual, ya abre un interrogante acerca de qué conducta tomará ese gente ayer ausente, en la primera ronda electoral de octubre y/o ballotage de noviembre. 

Paradójicamente, el resultado de la elección quedó signado por la distribución territorial del voto -hace tiempo que la política argentina está territorializada, sobre todo, después del 2001-; el fenómeno del sistema electoral -una pieza de museo que insólitamente mantiene su vigencia en el país- y, el factor ya citado del clima. 

Empezando por este último, fue evidente como generó un efecto cascada en términos políticos, porque desnudó una vez más, las enormes falencias en materia de infraestructura hídrica de la Provincia de Buenos Aires, la más grande del país y la más relevante en términos de victorias o derrotas para oficialistas u opositores. Ese factor pudo haber incidido decisivamente en el voto castigo a algunos intendentes o barones del conurbano además de la fórmula oficialista a Presidente y las dos de gobernador en pugna, más allá de las denuncias mediáticas sobre corrupción y narcotráfico, que pudieron haber consolidado con efecto "boomerang" el apoyo al Jefe de Gabinete Aníbal Fernández.

Aníbal Fernández luego de votar hizo algunas declaraciones a la prensa.  Foto:  DyN 

Precisamente, la Provincia de Buenos Aires se erigió en la mejor y única comprobación de la hipótesis del asesor ecuatoriano de Macri, Jaime Durán Barba, en relación al amarillismo puro, al que adhieren sólo intendentes radicales del distrito. En efecto, allí, la politóloga María Eugenia Vidal, casada con un colega, Ramiro Tagliaferro, también candidato a intendente de Morón, en el oeste bonaerense, se convirtió como la gran novedad o revelación: en el ariete de mayor potencial de liderazgo que hasta puede traccionar muchos votos para el propio Macri, en octubre, incluso en un área social que ha sido tradicionalmente esquiva para el centroderecha histórica de la Argentina. El clima adverso y la presencia inédita de Vidal, canalizando aquel voto castigo, perjudicaron al oficialismo, introduciendo como nunca antes, factores de peso que inclinaron la balanza hacia la oposición, evitando a Scioli alcanzar el deseado piso del 40 %

Moderado festejo en el búnker de Cambiemos.  Foto:  LA NACION  / Aníbal Greco

En la Provincia de Córdoba, en cambio, el segundo distrito del país, también se produjo una novedad. Allí según las encuestas ganaba Macri hace un par de meses, con el 48 %, no obstante, que su fuerza en alianza con radicales y juecistas, saliera segunda hace un mes en las elecciones de gobernador, que ganara el oficialismo peronista delasotista. El mismo que ahora, ratificó esa hegemonía y le dio el triunfo en su feudo, al gobernador actual en la interna de UNA, el espacio de Sergio Massa, ayudándole a lograr con sus 6 puntos, el 20 % alcanzado a nivel nacional. Ese porcentaje ahora pasa a a cotizarse "en bolsa", sobre todo, porque tanto Scioli como Macri y obviamente, el mismo Massa, buscarán atraerlo o fidelizarlo, respectivamente. Al respecto, cabe aclarar que Córdoba tiene una situación financiera precaria, necesitando del auxilio de la Nación, lo cual, facilitaría el acercamiento del futuro gobernador Schiaretti con Scioli. Sin embargo, por el contrario, el votante delasotista bien puede moverse con comodidad en cualquier espacio opositor. 

En el resto de los territorios, hubo pocas novedades: la estrepitosa caída del socialismo santafesino, sin candidato a Presidente -un grave error estratégico-; el triunfo de "Cambiemos" gracias al cobismo en Mendoza; la buena elección opositora en Entre Ríos; la derrota de Máximo Kirchner en su propio feudo santacruceño. No fue novedoso, el enorme y holgado triunfo FPV en provincias del norte y patagónicas, allí donde se verifica mayor corrupción, clientelismo, nula alternancia, etc. Com decíamos hace meses, el conservadorismo político argentino, en el peor sentido de la palabra, se verifica en esas regiones y es el principal activo que tiene el sciolismo. 

Un tercer factor a analizar, fue el sistema electoral empleado. El precedente de la boleta electrónica de Capital Federal en julio pasado, sirvió de testigo y contraste con el antiguo sistema que se usó ayer y se suele usar históricamente en la mayor parte de Argentina. Este elemento y la desconfianza de la oposición hacia la posible manipulación fraudulenta del oficialismo del comicio, presionó ante la justicia por un cambio decisivo de reglas de juego y movilizó miles de fiscales voluntarios y partidarios, que neutralizaron aquella posibilidad de trampa. Claramente, eso conspiró contra cualquier holgura que buscara el oficialismo, demasiado entretenido además, con su propia interna de gobernadores.

Dicho todo esto, qué perspectivas existen de aquí a octubre, para tres (Scioli, Macri y Massa) de los seis candidatos que llegan a esa instancia presidencial. Los tres festejaron pero saben a ciencia cierta, que estuvieron por debajo de sus expectativas. Scioli estuvo cerca del 40 % deseado pero no lo logró y hoy lamenta que Aníbal Fernández, con mucho rechazo en la población, haya ganado la interna bonaerense sobre el candidato papal, Domínguez. Ganó en cambio, reperonizado en distritos como Santa Fe y estuvo muy cerca en Mendoza. Macri ratificó su triunfo en Capital, sorprendió con el descubrimiento de Vidal pero sigue mostrando debilidades en la mayor parte de las Provincias.Massa terminó preso del veterano caudillo De la Sota, el hijo del sindicalista camionero Moyano y el ex gobernador menemista y kirchnerista Solá. 

Daniel Scioli posa para una foto que le toma su mujer.  Foto:  Reuters 

El final está abierto y tanto los 14 puntos vacantes del espacio peronista no K, como los seis del radicalismo macrista y no macrista, más toda la gente que no votó y puede ahora sí concurrir a hacerlo, son fundamentales para que dos candidatos de los seis, se corten sólos e intenten ganar en primera vuelta o lo hagan en el ballotage. Cualquier error o cambio arriesgado de estrategia puede catapultar al éxito o al fracaso a ellos. Serán semanas decisivas en el destino político argentino. 

No es imposible, considerando que tanto en el macrismo como en el sciolismo y el massismo, se han cometido todo tipo de errores en las campañas desde hace un año y medio.