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sábado, 8 de abril de 2017

LA LARGA HISTORIA DE ETA HACIA SU DESARME

Las consecuencias para ETA del golpe de Bidart: la crónica de una muerte anunciada





 
  • El desmembramiento de los 'directivos' de ETA trajo consigo el ascenso de Mikel Antza al frente al aparato político, así como un cambio sin precedentes en la estrategia de la banda terrorista.
  • ETA decidió a partir de entonces plantar cara al Estado, pero potenciar su vía política. No obstante, la Kale Borroka dio paso al secuestro de Lara y al asesinato de Miguel Ángel Blanco, el principio del fin de la banda.  
     Imagen antigua de las calles de Goizueta
La caída de la cúpula de ETA en Bidart, hace 25 años, el 29 de marzo de 1992, fue uno de los mayores golpes que sufrió la banda terrorista, quizá solo equiparable al trabajo realizado por el Lobo, el infiltrado más famoso en ETA, cuando, gracias, al él, se logró detener a tres cuartas partes del grupo criminal.
El desmembramiento de los 'directivos' de ETA trajo consigo el ascenso de Mikel Antza al frente al aparato político, así como un cambio sin precedentes en la estrategia de la banda terrorista.
La primera respuesta no tardó en llegar. Un día más tarde de la operación de Bidart, ETA asesinaba al militar Joaquín Vasco Álvarez con un coche bomba que produjo también la muerte del transeúnte Juan José Carrasco Guerrero.
El 3 de abril, la banda terrorista reivindicaba el atentado en Egin: “No hace mucho que ETA manifestaba su firme intención de seguir golpeando contra todas las fuerzas y aparatos de Estado y en todos sus frentes de lucha, subrayamos y reiteramos esa intención; si alguien piensa, ciega y cobardemente, que recurriendo a la vía policial se va a evitar lograr los derechos fundamentales que a nuestro pueblo se le deben, debería saber a estas alturas que la sed de libertad de nuestro pueblo está firme y hondamente enraizada”.
Siguiendo esta línea, ETA insistió en la necesidad de negociar y en su empeño de no abandonar la lucha armada. “Queremos dejar claro también que el marco ETA- Gobierno español es la única base sólida de la Negociación Política para resolver el conflicto actual, el marco que abrirá el camino a la participación de los partidos e Instituciones, en definitiva” . El comunicado concluía con la amenaza de que “mientras tanto, y en la medida que el Gobierno español no avance en ese camino, ETA mantiene todos sus frentes abiertos”.

 

Una crisis sin precedentes en ETA

No obstante, ETA atravesaba un crisis sin precedentes. Así, en el documento “Contribución a la autocrítica y a un debate necesario”, redactado por los terroristas entre 1992 y 1993, se afirmaba: “Desde nuestro punto de vista, se ha adolecido de falta de criterios claros a la hora de anticipar mínimamente el futuro y de adecuar nuestra ‘Línea Política’ a la ‘Estrategia’ correcta que exigía la nueva fase abierta en 1992; se ha pecado de soberbia revolucionaria (en ocasiones encubierta de voluntarismo) y hemos querido medir nuestras espadas en el campo donde precisamente nuestra relación de fuerzas era más débil, el militar”.
Además, hay que señalar la situación de aislamiento institucional (como resultado de los pactos de Ajuria Enea, Madrid o Navarra) y de pérdida del control de la calle de su entramado político-social. La respuesta ciudadana ante una violencia se intensificó a partir de 1987.
En el documento “Contribución a la autocrítica y a un debate necesario”, se reconocía que las acciones terroristas desarrolladas generan una “sensibilización negativa, cuando no abierto malestar, en la población vasca y del Estado, más proclives al nacionalismo o a ideologías progresistas, incluidos amplios sectores del MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco), ante el desarrollo de una lucha armada basada en el coche-bomba o en el alto riesgo asumido de ocasionar bajas civiles indiscriminadas”.

Los coches bomba y cartas bomba son contraproducentes, reconoce ETA

En este sentido, en el artículo titulado “Apuntes para un reflexión obligada”, también redactado en 1992, se advertía que “la utilización indiscriminada de coches y cartas bomba, con sus imprevisibles consecuencias, más que un salto cualitativo ha sido el detonante que le ha permitido al enemigo cohesionar a la mayoría de la población en contra del accionar armado, sea este ya del tipo que sea”.
Por otro lado, la asunción por parte de KAS de las funciones transferidas desde ETA, algunas de nítido carácter criminal, y su ejercicio desde estructuras abiertas y alegales, planteó de inmediato el peligro de una potencial desarticulación. La crisis “militar” de ETA supuso automáticamente la de los otros “frentes”, tal como denunció ETA en el documento titulado “Remodelación organizativa: resoluciones del KAS Nacional”, de 1993, en el que se describió que “el militante delega en el responsable, el responsable en el liberado, una estructura en otra y al final todas las organizaciones en una; el tema de la Negociación aparece como si sólo de la Organización (ETA) y de su accionar dependiera”.
Como reconoció la banda posteriormente, “haciendo un análisis retrospectivo, la intervención que se planteaba para el 92 era así: políticamente, nivel de resistencia, y dar fuerte con la lucha armada”.Y por último la labor de “comisarios políticos” que ejercían los responsables de KAS provocó la reacción de algunos dirigentes y militantes de las distintas organizaciones “sectoriales” del MLNV, que reivindicaban cierta autonomía de funcionamiento y rechazaban su completa instrumentalización y subordinación a los objetivos e intereses de ETA.

¿Qué supuso Bidart para ETA?

Desde 1992 a 1994, ETA sufrió, en consecuencia, una profunda convulsión, aunque no renunciaron, con mucho, a seguir asesinando. “Tras la caída de Bidart, ETA llevó a cabo importantes acciones armadas y con ello rompía de nuevo el sueño de la victoria policial. No hay más que recordar el atentado contra José María Aznar entonces líder de la oposición y posteriormente presidente”, explicó ETA.
Esto es lo que opina la misma banda tras la caída de Bidart: “La caída de los miembros de ETA en Bidart en 1992 marcó un punto de inflexión en ETA". La conclusión: había que renovarse.
"La misma ETA se reconstruyó para empezar una nueva trayectoria de creación de nuevas condiciones políticas. Sin embargo no hubo ruptura ya que hasta entonces se creó un gran legado y eso, en adelante, también había que considerarlo. A pesar de las mentiras de los medios de comunicación y de las fuentes policiales, ETA ha mantenido una unión a lo largo de las generaciones”, se esmeraron los criminales en explicar con posterioridad.

ETA no renuncia a la violencia

El debate para superar la crisis general de 1992 se desarrolló a lo largo de 1993 y principios de 1994. No supuso cuestionamiento alguno de la violencia terrorista, sino que giró alrededor de la necesidad de adecuación de los ritmos en el ámbito “político” y “social”, tal como aparece recogido en el documento titulado “Reflexiones para adecuar nuestra estrategia política”, de 1993.
En él, se consideró que “la lucha armada, insustituible en la actualidad para conseguir los objetivos que nos marcamos en el proceso negociador, debe adecuarse al nuevo diseño del proceso negociador y lograr la necesaria complementariedad con las iniciativas de los movimientos sociales y políticos”, porque “el momento actual nos exige una seria reflexión sobre el cómo complementar la estrategia militar y la estrategia política”.
ETA, años más tarde, hizo una balance sobre el calado de estas reformas: “La renovación de la estrategia fue muy amplia. La Izquierda Abertzale puso en marcha la construcción nacional y la estrategia nacional, así como su estructura. Para que la lucha fuera decisiva ampliaron los distintos ámbitos en lugar de actuar según los avances o retrocesos de un único ámbito. Hay que subrayar, por ejemplo, que en Ipar Euskal Herría eso tuvo un efecto político y social inmediato. Para los pasos que había que ir dando a distintos niveles nacionales eso se convirtió en un modelo”.


“Txinaurri”, “Karramarro” y “Oldartzen”

El debate interno de ETA culminó en 1994, en un proceso llamado Bizkar Hezurra y que constó de tres partes : “Txinaurri”, “Karramarro” y “Oldartzen”.
“Txinaurri” consistió una lectura hipercrítica de la línea de trabajo seguida por el conjunto del MLNV. Para dinamizar el entramado político se optó por una simplificación de las estructuras, por relativizar los resultados electorales, por un replanteamiento del trabajo institucional, por eliminar plazos fijos de cara a conseguir objetivos y por emprender acciones para recuperar el compromiso y la entrega militante, por intensificar la actitud ofensiva.

La izquierda abertzale cobra fuerza

Pero por encima de estas fórmulas de trabajo se encontraba el verdadero objetivo del MLNV: el proceso de construcción nacional. Este proceso se resumía en ir creando las bases en todos los aspectos de la sociedad para crear un futuro independiente y socialista. De esta manera, los aspectos estratégicos como educación, cultura, socioeconómica, asociacionismo, identidad nacional... pasaron a ser los objetivos prioritarios de la Izquierda Abertzale. “Se trata de no esperar al día mágico de la negociación tras el cual nos encontremos en la necesidad de empezar a construir nuestro país. Ese proceso ha empezado ya y además ayudará a acelerar las condiciones para que el proceso de negociación, que también es necesario, llegue antes”, se detallaba en “Txinaurri”.
Con “Karramarro”, por otro lado, se forzó la presencia mayoritaria de los responsables de KAS en los órganos de dirección de las distintas organizaciones sectoriales constitutivas del MLNV, es decir, si no podían controlar desde fuera lo mejor era ubicarse en el interior de las organizaciones. El resto de la militancia de K.A.S que pasó a integrarse como “militancia de base” en la estructura local de las organizaciones fundamentales y de más difícil control. Y por último se clandestinizó la reducida que subsistió como KAS.Con ello, se pretendió seguir ejerciendo el control de las organizaciones de manera mucho más discreta y menos impositiva, y gracias al conjunto de la remodelación operada, eludir cualquier actuación policial o judicial.

Es hora de la Kale Borroka

Por último “Oldartzen” planteaba, frente a la actitud sociopolítica de resistencia que definía la estrategia del entorno de ETA (singularmente de HB), en ese momento, la necesidad de pasar a la ofensiva. Para ello, propugnaba incidir fundamentalmente en “la lucha de masas” y en la “lucha callejera” (Kale Borroka).

Acoso a las voces discrepantes

Bajo el lema “Euskal Herría Askatu” (País Vasco libre) se inició una campaña de acoso y hostigamiento contra las concentraciones pacifistas y contra cualquier ciudadano o colectivo ciudadano que disintiera de los planteamientos del independentismo radical. A su vez la campaña “Euskal Presoak, Euskal Herrira” incidió en el reagrupamiento de los presos. “Además de las acciones concretas de ETA, el deseo de lucha también se adueñó de la calle; así lo demostró la dinámica "Euskal Herría Askatu" frente a la imposición y a la persecución emprendida bajo la sombra del símbolo del lazo azul”, subrayó ETA.

Los nuevos objetivos de ETA: los políticos también son un 'blanco'

En poco tiempo, la organización ETA modificó su filosofía de intervención. Esto se tradujo, principalmente, en la ampliación de los objetivos de “frente armado”.  Así del clásico enfrentamiento armado con las FSE y el Ejército, se pasó a una intervención destinada a desestabilizar al Estado, atacando para ello a los elementos políticos, económicos e institucionales sobre los que se sostiene (Veguillas, Ordoñez, Aznar, el Rey...).
“Por lo que respecta a la actividad armada de ETA, se dio un paso muy importante en la adecuación de los frentes planteados. En respuesta al pacto de Ajuria Enea y a otros contrarios a los abertzales, se decidió sacar la lucha armada de los parámetros Guardia Civil/gudaris de E.T A. Precisamente, los partidos políticos, colocaron en el centro del escenario armado a la denominada "sociedad civil", y ello para garantizar y fortalecer la opresión de Euskal Herría. Así se conseguía la aprobación de la línea represiva utilizada por el Estado [...] Por ello, se decidió llevar a cabo acciones armadas también contra quienes eran responsables y protagonistas del conflicto", defendió ETA con posterioridad.

La socialización del sufrimiento

Fruto de estas ponencias se desarrolló la llamada “socialización del sufrimiento”, que entendía que la violencia terrorista o aterrorizante no debería alcanzar exclusivamente al círculo más externo (políticos, empresarios, fuerzas de seguridad etc.), sino llegar al conjunto de la sociedad.En virtud de este sistema, se estableció un reparto de funciones entre ETA, que se reservaba para actuar sobre el núcleo del sistema, y la denominada “Kale Borroka” o violencia callejera, para actuar sobre el resto de la sociedad.
La lucha callejera se intensificó a partir de 1994 con una virulencia sin precedentes. Con la Kale Borroka, la propia ETA aligeró y complementó su actividad. Las acciones de violencia callejera debían ser reivindicadas y contextualizadas. La “socialización del sufrimiento” no constituía algo impersonal: quien haya sufrido las represalias debe sentir el correctivo ideológico del colectivo que le ha castigado. Por ello, “la socialización del sufrimiento” consistió principalmente en no solo atacar al que se oponía a ETA, sino a todo su entorno, de manera que la víctima quedase aislada, sola.

Miguel Ángel Blanco, Ortega Lara...

Una vez cerrado el proceso de debate interno, ETA realizó acciones de gran impacto, muchas relacionadas con el colectivo de presos etarras: el secuestro de José Antonio Ortega y la ejecución de Miguel Ángel Blanco. El objetivo de Euskadi Ta Askatasuna era cerrar definitivamente el frente carcelario. Precisamente, un planteamiento de este tipo se realizó cuando ETA secuestró a Ortega Lara en febrero de 1996.
El 1 de febrero de 1996, a través del diario Egin, ETA difundió un comunicado reivindicando el secuestro de José Antonio Ortega Lara y calificando a los Funcionarios de Instituciones Penitenciaras como “carceleros españoles, impulsores directos de esa represión” y “verdugos”, a quienes amenazó asegurando que “no pueden ocultar la responsabilidad que tienen”, si bien, finalizó con una oferta consistente en que “si el Gobierno español abandona la estrategia represiva que realiza por medio de Instituciones Penitenciarias y teniendo como punta de lanza a los carceleros, ETA haría un gesto de dimensión especial: el de que los funcionarios de las cárceles no serían más objetivos de sus acciones”.
Después de 532 días Ortega Lara fue liberado. ETA entonces manifestó: “Constituye, además, un fracaso porque la crueldad de un Gobierno que no duda en sacrificar a sus carceleros para seguir manteniendo el chantaje humano y político contra los presos políticos vascos y sus familiares ha quedado en evidencia; un Gobierno para quién Ortega Lara ha sido también una inversión humana con vistas a las próximas elecciones generales, en definitiva, un Gobierno débil, porque no tiene el valor suficiente para dar pasos en la humanización del conflicto y se encastilla, huyendo de sus propias responsabilidades, escondiendo sus miserias en movilizaciones engañosas.
Euskadi Ta Askatasuna ha reiterado en numerosas ocasiones su decisión de suspender sus acciones armadas contra los carceleros españoles una vez que se respeten los derechos de los presos políticos vascos y, en aplicación de la legalidad española, éstos sean trasladados a cárceles españolas en Euskal Herría”.

Miguel Ángel Blanco, el gran error

Otro crimen que conmocionó a la opinión pública fue el de Miguel Ángel Blanco. En un comunicado publicado por Egin el 15 julio de 1997, ETA asumió la autoría del secuestro y posterior asesinato del Concejal del PP Miguel Ángel Blanco Garrido. “La acción armada llevada a cabo por nuestra Organización se enmarca dentro de la campaña a favor de los derechos de los presos políticos vascos y como medida de presión al Gobierno español del PP para que ponga fin a la estrategia de exterminio contra los luchadores vascos que retiene en su poder.
[…] A la hora de afrontar el sentir mayoritario de la sociedad vasca en torno a la reivindicación de Presoak Euskal Herrira, y ante el arresto del concejal del PP, el Gobierno ha preferido intentar disimular su cerrazón y ceguera, y diseñar una campaña para, a posteriori, poder aprovecharse carroñeramente del cadáver de Miguel Ángel Blanco, lanzando una caza de brujas sin precedentes contra todo lo que huela a izquierda abertzale.
[…]Así pues, la acción contra el concejal del PP se enmarca dentro de la campaña de presión que está llevando a cabo ETA para que el Gobierno, asumiendo sus responsabilidades, inicie cauces de diálogo con los interlocutores designados por el Colectivo de Presos Políticos Vascos. Fue uno de los grandes errores estratégicos de la banda.

ETA amenaza al Gobierno y habla de paz 

[…] Aunque la rancia bravuconería policial del que se sabe más fuerte y mejor armado que el adversario y la catadura moral que demuestran día a día el Gobierno español y sus cómplices autonomistas lo hagan difícil, Euskadi Ta Askatasuna hace un llamamiento al sentido común y a la valentía política, valentía para dar un paso al frente en el camino de la Paz que la Alternativa Democrática les viene señalando desde hace más de dos años”.
Toda esta estrategia, coordinada por Miguel Albizu, se mantuvo hasta que fue detenido en octubre de 2004, en una de las más grandes operaciones de la Guardia Civil contra el terrorismo. Los años demostraron que todo era en vano. El golpe en Bidart fue vital y el camino sin retorno de ETA desde entonces fue el paso hacia su destrucción. Hoy, cerca de la disolución, el único reto, nada fácil, es que ETA asuma su derrota y que el relato de los hechos lo hagan los vencedores, no lo vencidos.