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lunes, 12 de octubre de 2015

EL TRAMO FINAL DE LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL ARGENTINA



Lunes 12 de octubre. En un par de domingos, se desarrollará la primera vuelta de la elección presidencial en Argentina, compitiendo seis candidatos, de los cuales, sólo tres pueden arribar a la línea final en condiciones. Todo ello, aunque se ignora hasta hoy, primero, si habrá o no segunda vuelta, pudiendo el oficialista Scioli, evitarla si alcanza más de 10 puntos de diferencia respecto al inmediato seguidor y, después, cuál de los dos, Macri o Massa, podrá conseguir el segundo lugar y, con él, la posibilidad de ganar el ballotage.

Comparativamente, no hay sensación en la opinión pública, de que haya clima electoral especial y mucho menos, fervor o entusiasmo en los votantes, respecto a las elecciones presidenciales anteriores. Tres factores pueden estar incidiendo para que ello ocurra. Uno, ninguno de los tres candidatos cuenta con un carisma especial, ni asoma como líder providencial al lado de los grandes hombres fuertes con que contó la historia política argentina. Tanto Scioli, como Macri como Massa muestran otro tipo de liderazgo, menos tradicional, menos verticalista, más horizontal, si se quiere, más light. Tal vez, esto constituya una buena noticia en el horizonte institucional argentino, que requiere más diálogo, más construcción y menos fundacionismo o egoísmo caudillista. Dos, la economía no parece estallar: el camino táctico ensayado por el Ministro de Economía Kicillof, de llegar al 25 de octubre, sobre la base absolutamente coyunturalista de "precios cuidados", "swaps chinos" y subsidios a la clase media, le garantizó a su gobierno, arribar a la meta, aunque a un altísimo costo que pagará la próxima Administración, incluyendo la de Scioli. Esto le permite a la gente, creer que vive en una ilusoria fase del ciclo consumista K, una más, dilatando el necesario reacomodamiento (o "ajuste") estructural. Haciendo el símil con Brasil, Argentina parece demorar el reclamo popular, para después de las elecciones, cuando crujan los débiles cimientos que sustentaron la macroeconomía de los últimos ocho años. Tercero, 2015 será recordado como el año récord en gimnasia electoral. Los argentinos fueron sometidos por obra y gracia de su peculiar clase política, a un calendario desgastante de comicios, donde se votó prácticamente, a un ritmo de una vez por mes, en Nación, 24 Provincias y más de 2.000 Municipios.

En este contexto, semanalmente hubo novedades con la evolución de la imagen y la intención de voto de los candidatos. Tras las PASO del 9 de agosto, la gran incógnita pasa por saber si se mantendrán los guarismos, con muy poco cambio, respecto a esa fecha, con lo cual, serían Scioli y Macri quienes pasen a segunda vuelta y los cuatro restantes candidatos se verían forzados a influir o no sobre sus votantes para definir al futuro Presidente, en un entorno parejo, donde la mitad del país, al menos, promueve un cambio, más o menos intenso respecto a los últimos 12 años. O, en su defecto, podrían alterarse esos números, ya sea ganando Scioli con amplitud o, superando Massa a Macri. Tras las PASO, no hubo grandes incidentes que movieran el amperímetro, si bien, tanto las inundaciones de la Pcia. de Buenos Aires, que pueden repetirse estas dos semanas, con el fenómeno de "El Niño"; el viaje personal inoportuno de Scioli a Italia en pleno flagelo; el affaire Niembro; el drenaje de dirigentes del massismo al sciolismo y la ausencia del gobernador bonaerense en el debate de candidatos la semana pasada, podrían haber afectado a unos u otros, ignorando su real magnitud 

Los estilos de los tres candidatos difirieron e, incluso, mostraron cambios a los largo de sus campañas, como para complejizar más aún el desenlace. Un Scioli, recostado en los poderes fácticos de la Argentina (gobernadores peronistas, UIA, sindicatos, medios, Iglesia) pareció kirchnerizarse cada vez más, lo cual ahora puede estar perjudicándolo ahora respecto al votante medio, imposibilitándolo superar su techo, aunque le haya asegurado la fidelidad del votante de Cristina. Del lado de Macri, apoyado en el voto espontáneo, su necesaria peronización puede estar produciéndose recién en los últimos diez días aunque no sabemos si sea tarde. Massa pretende crecer quitándole votos a ambos mencionados, pero cuenta con el drama de todos los terceros: no son percibidos como opciones ganadoras. El resultado final se decidirá no sólo por estos corrimientos, esbozados desde los comandos de campaña, sino sobre todo, por la percepción de los votantes. Si éstos visualizan que alguno de los tres genera capacidad y energía para gobernar, lo apoyará; de lo contrario, lo castigará. En última instancia, ante la ausencia de debate ideológico y, si bien se trata de líderes diferentes, el factor liderazgo, cualquiera sea su tipo, pasa a ser clave en la dilucidación del resultado del 25. Agreguemos un elemento adicional: de no haber un triunfo claro, pasará a ser la elección más controvertida y discutida de la historia. Uno, dos o tres puntos, serán decisivos a la hora de nominar al futuro ocupante de la Casa Rosada.